Cómo pensamos.
Mientras nuestros centros superiores de aprendizaje se van formando (cortex) durante la infancia, necesitamos un sistema ya instaurado, que nos permita sobrevivir. Este sistema que todos los animales tenemos de serie antes de que aprendamos, son las emociones. Antes de saber formal y razonadamente que un león es uno de los animales que puede vernos como su desayuno, y aprender su forma, tamaño y color para saber reconocerlo, necesitamos un impulso más básico que nos hace huir si vemos uno, como es el miedo. Ese cerebro primitivo de las emociones es lo que nos ha permitido sobrevivir durante la evolución. Gracias a él somos capaces de reconocer el placer (sistema de recompensa hormonal) y nos alejamos del dolor. Los animales siguen tomando decisiones en base a este sistema. Nosotros sin embargo tenemos la habilidad de decidir que hacer con esa información del cerebro primitivo. Por ejemplo, si estás a 50 metros de altura y cayendo a toda velocidad, tu cerebro primitivo te alertará con una profunda sensación de miedo para que intentes escapar, pero si estás en un parque de atracciones, el córtex habrá reconocido que en realidad no hay peligro porque estás montado en una atracción, y modulará a la baja los impulsos del cerebro primitivo, con lo que la sensación de miedo en la montaña rusa se hace tolerable. Este sistema de paso de información entre el cerebro primitivo de las emociones y los centros superiores de toma de decisiones, es el que está detrás de un gran número de problemas psicológicos.
Podemos decir que somos afortunados al tener dos sistemas distintos, uno básico, el de las emociones, altamente efectivo en decisiones críticas, y otro superior, que nos permite un reconocimiento en profundidad de la situación, pero cuyo acceso requiere un mayor tiempo y reconocimiento en ciertas situaciones. Sin embargo, la convivencia de estos dos sistemas nos genera una serie de problemas. Muchos de estos problemas son entonces exclusivamente humanos. Podríamos decir que somos los campeones de la naturaleza en generarnos problemas que no existen. Problemas futuros que no han sucedido (muchos de los cuales finalmente jamás sucederán), amplificar enormemente situaciones cotidianas sin importancia, prejuicios y problemas metafísicos, o pasarse 24 horas dándole vueltas y más vueltas a una discusión que hemos tenido por ejemplo. Somos los campeones del reino animal en crearnos conflictos ficticios y generarnos emociones desagradables a nosotros mismos. Un animal sólo vive el presente, sabe si algo es agradable o desagradable y cuando tiene una emoción negativa es por que la necesita (miedo para huir). Su único problema es sobrevivir en ese momento, no al año que viene, y hacer lo necesario a tal fin. Nosotros tenemos la virtud de la anticipación y el pensamiento a largo plazo, pero esta virtud se convierte en un problema, al traer al presente problemas que en realidad no han sucedido, y juntarlos con los problemas del presente y a menudo, con otros problemas del pasado a los que seguimos dándole vueltas, o que han dejado su huella en nosotros.
Qué es la felicidad?
Un problema no es una realidad objetiva, sino una percepción que tenemos y que nosotros activamente hemos decidido interpretar. La vida tiene vicisitudes, pero la percepción negativa de esa vicisitud la decides tú enteramente. La felicidad no es un estado pasivo, indefenso según las condiciones externas de la vida vaya poniendo en tu camino unas cosas u otras. La felicidad es un aprendizaje activo e interno, independiente de lo que ocurre fuera. Las vicisitudes de la vida influencian la felicidad, pero no condicionan o dirigen la felicidad de alguien.
Tendemos a pensar que la felicidad es la consecución de nuestros deseos. Efectivamente, confundimos la felicidad con el placer. Sin embargo, el placer que nos dan por ejemplo, los bienes materiales, son la principal fuente de nuestra insatisfacción, puesto que su consecución nos genera un placer temporal, para luego generar insatisfacción al dejar de haber sentido el propio placer con la intensidad del principio, y así necesitar nuevamente otro bien material que nos vuelva a dar placer con la misma intensidad. Así que la causa de insatisfacción es curiosamente el placer, ya que siempre es temporal y posteriormente genera frustración al perder la propia sensación de placer. No hay nada malo sin embargo, en disfrutar de los placeres de la vida, siempre que no nos generen demasiada satisfacción o apego hacia él, y que su ausencia no nos haga caer en la frustración de no poseer, o necesitar nuevamente otra cosa. Es importante señalar de nuevo que la felicidad es algo interno, que no necesita de nada externo, aunque lo que sucede externamente influye.
Ni que decir tiene que las empresas y los publicistas conocen perfectamente como funciona el mecanismo del placer, que aprovecharán para venderte un producto que te genere placer y al tiempo de nuevo frustración, para volver a empezar el ciclo con otro producto nuevo que te vuelva a generar placer y luego frustración, y así ad eternum. Dedican auténticas fortunas para generar necesidades que no tenemos constantemente, fomentando la codicia, la envidia y un repaso a casi todas las emociones estúpidas y altamente destructivas que nos generan infelicidad una por una.
El hombre más feliz del mundo.
Mathieu Ricard. Hijo de una pintora impresionista y de un influyente filósofo en Francia. Doctor en Genética Molecular del Instituto Pasteur. Una persona culta, investigador importante, de buena familia… podría decirse que lo tenía todo. Sin embargo, decidió donar sus posesiones e irse al Tíbet a meditar. Con la meditación alcanzó la sabiduría, gracias a sus maestros budistas, y con ella, alcanzó el mayor nivel de felicidad conocido.
La neurociencia ya había investigado con imágenes las zonas cerebrales que se activan en personas que se declaran felices, en personas clínicamente deprimidas, en personas expuestas a un estímulo fóbico, etc, etc. Mientras más feliz se declara una persona, mayor actividad en el área prefrontal izquierda del córtex, y mientras más infeliz ocurre una menor actividad en dicha zona. En la Universidad de Madison Winsconsin quisieron conocer los efectos de la meditación con éstos mismos parámetros por neuroimagen. La sorpresa fue mayúscula, y es que años meditando, sirven para tener el máximo control sobre el cerebro, y decidir que zonas activar a diferencia del sujeto común desentrenado, que se ve incapaz de dirigir las áreas cerebrales hacia la felicidad. Los cientos de sujetos “normales” que ya habían medido, seguían una distribución normal con sus colas. Y concretamente, cuando los monjes budistas iniciaban la meditación sobre la compasión, el área del cortex prefrontal izquierdo aumentaba con una intensidad muy por encima de los valores que estaban registrados previamente. Mathieu Ricard y los budistas con años de experiencia en meditación dieron resultados por encima incluso de la escala máxima. De aquí se extrae otra conclusión, que de alguna manera se intuía porque las personas más altruistas eran estadísticamente las que se declaraban más felices. La compasión, el amor por los demás, es lo que genera un mayor estado de felicidad. Y ya está demostrado científicamente.

La felicidad está hecha de pequeñas cosas: Un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna… Groucho Marx
Yo solo voy a ser feliz cuando consiga la fama, exito y mis objetivos de vida, antes lo dudo ya que soy muy ambicioso :p
hola ,mige ,entonces jamas seras feliz ,bueno quizas si pero solo por un momento y no sera verdadera felizidad ,cuando consigas esas cosas si las consiges ,querras otras para consegir la felicidad y asi te se pasara la vida intentando ser feliz ,la felizidad ya esta dentro de ti no necesitas esas cosas para tenerla ya la tienes ,pero no la ves o no quieres verla
un salu2
No había leído éste post. Hoy he tenido la suerte de encontrarlo y tengo que decir que me ha parecido inspirador y perfectamente estructurado. Toda una oda a la felicidad. Muchas gracias!
Encantado de verte por aquí Pau!
En una semana retomo este tema, enfocado a la depresión. No se si lo publicaré en una parte o dos, porque hablo también del efecto del ejercicio físico, de hallazgos científicos de la meditación, de la psiconeuroinmunología y del masaje incluso, de psicoterapia y luego lo relaciono con procesos cognitivos, motivacionales, volitivos, sociales etc y ahí entran cosas sobre inteligencia, educación, emociones… pero creo que me va a quedar muy largo como para un solo artículo (la gente no lo lee cuando ve muchas letras, los articulos relativamente cortos si los leen). En fin, el lunes creo que estará al menos la primera parte.
Saludos!
Muchas gracias Fisio por compartir tu conocimiento! Un saludo!
Ya están unas pinceladas sobre psiconeuroinmunología y fisiología del ejercicio y el masaje… aunque el próximo es más interesante desde el punto de vista de las neurociencias y la psicología.
saludos!