El fraude de los fármacos antidepresivos

El fraude de los fármacos antidepresivos

La depresión es la condición psicológica más común por la que la gente busca ayuda. Hipócrates trató de acercarse a ella refiriéndose a estados de inhibición y tristeza con el término melancolía. Freud en las últimas etapas explicaba la depresión como un superyo excesivamente exigente, que genera un sentimiento sobredimensionado del deber y de culpa. Las teorias psicoanalíticas más actuales lo enfocan como una sensibilización ante la pérdida en etapas críticas de la vida. El modelo cognitivo de Beck analiza la depresión a través de las distorsiones en el procesamiento de la información que produce. Conductualmente la depresión es explicada a partir de la reducción de conductas, y con ello, la reducción de los refuerzos positivos que las acompañan. Los modelos de indefensión a partir del trabajo de Seligman explican la depresión a partir del aprendizaje. La depresión como mecanismo adaptativo es una respuesta ante problemas complejos, sosteniendo el análisis y centrando los recursos cognitivos en uno mismo, y reduciendo el deseo de actividades que puedan distraer el foco de atención. Desde las teorías sociales de procesos de atribución de causas, la depresión se halla relacionada estadísticamente con el estilo atribucional de la persona (locus, estabilidad, controlabilidad). Existen por lo tanto numerosos cambios documentados a nivel de aprendizaje, emociones, conducta, procesamiento de información, y un largo etc. También la sociología explica la depresión: son los pobres y los excluidos quienes sufren mayores tasas del trastorno, y por lo tanto habría que ir a la causa social antes de ir a la consecuencia biológica.

Toda esta riqueza conceptual desaparece del mapa científico y sanitario para reducir la depresión a un supuesto desequilibrio bioquímico y así teledirigir la producción científica hacia la venta de fármacos. Evidencia científica es, ni más ni menos, lo que se quiera financiar. La industria biomédica produce los papers que sean necesarios para, por fuerza bruta, tener más estudios y por tanto “evidencia” de lo que interese. Someter la clínica a la dictadura de la ciencia puede suponer destruir la diversidad conceptual y derivarla, bajo el ilusionismo de la objetividad científica, hacia una uniformidad de pensamiento basado en conclusiones financiadas por la industria. Pero, y si además, como veremos, ese desequilibrio bioquímico es una oportuna invención y los estudios son uno de los mayores fraudes jamás contados de la medicina? No debería ser complicado demostrar si un fármaco funciona. Sin embargo, se ha creado un sistema tan opaco y manipulado que ni el paciente tiene acceso a información objetiva y amplia sobre su problema, ni se le da la posibilidad de elegir su terapia, ni entiende lo que toma, ni el médico lo que le prescribe.

La cara oculta de la evidencia científica

Los ensayos clínicos son estudios realizados usualmente en hospitales y universidades que son revisados y se publican en revistas científicas. Un meta análisis y una revisión sistemática es, básicamente, buscar en las bases de datos todos los ensayos clínicos existentes que cumplan unos criterios de inclusión explícitos y estimar el efecto total resultante. Se considera el meta análisis el mayor nivel de evidencia científica. Sin embargo existen varios problemas que hacen que muchos meta análisis sean, en realidad, una profunda metedura de pata. Los estudios positivos tienden a publicarse casi en su totalidad, los estudios negativos (donde se muestra que el fármaco no funciona) tienden a no publicarse en buena parte. Por lo tanto, cuando se hace un meta análisis, no se hace sobre todos los estudios realizados, sino sobre los estudios publicados, por lo que la evidencia científica que nos llega está profundamente sesgada en favor de los estudios positivos.

No es fácil demostrar que faltan estudios cuya existencia se desconoce. Existen algunas técnicas que permiten intuir la presencia de sesgos de publicación, como comparar el resultado del meta análisis con un subgrupo de publicaciones registradas antes de realizar el estudio, o comparar la diferencia del efecto entre estudios de mayor y menor tamaño. Se ha estimado que el 25% de los meta análisis en psicología tienen sesgos de publicación. Sin embargo no son métodos conclusivos y tampoco la comunidad científica ha tenido especial interés en este asunto. Sólo en USA se mueven 50.000 millones de dólares anuales en este tipo de estudios, y lo importante para el negocio es presentar novedad tras novedad para promover la venta de tecnología biomédica y farmacologica, aunque estas investigaciones no conduzcan a nada clínicamente relevante para la salud de las personas, como la realidad epidemiológica de casi todas las enfermedades crónicas nos muestra.

Irving Kirsch Ph.D es el Director Asociado del Programa de Estudios del Placebo en Harvard y Profesor Emérito de la Universidad de Hull, Profesor de la Universidad de Conneticut, y Profesor de Psicología en la Universidad de Plymouth. Investigando el efecto del placebo, Kirsch solicitó que le remitieran los ensayos clínicos que las farmacéuticas presentan a la FDA. Este organismo es el encargado de aprobar los medicamentos y regular su uso, por lo que cuenta con más datos de las compañías farmacéuticas de los que se publican en las revistas científicas. Kirsch utilizó el Acta de Libertad de Información de Estados Unidos (1), una Ley Federal que otorga a los ciudadanos el derecho a obtener documentos de instituciones gubernamentales. Así pudo cotejar los estudios publicados en las revistas científicas con aquellos que la agencia que aprueba los fármacos tenía en su poder. Una vez integrados estos estudios no publicados, aquellos meta análisis que concluían que los fármacos antidepresivos eran sumamente efectivos mostraron otra cara muy distinta. La realidad es que se estaban ocultando de forma masiva ensayos clínicos cuyo resultado era negativo, como podemos ver en el gráfico a partir de una ponencia del Dr David Healy en la Universidad de Cardiff (2). Además, se encontró que los datos aportados a la FDA y a las revistas científicas diferían, publicándose como positivos estudios de fármacos cuyo resultado era negativo (típicamente ocultando datos de diseños multicenter).

Pero además de los meta análisis, los propios ensayos clínicos están profundamente sesgados para que den resultados a gusto de la industria. Se establece un periodo de entrada y wash out en el que se elimina del estudio a la gente que muestra mayor respuesta al efecto placebo, lo que infla intencionadamente el resultado del fármaco (3,4). Por otro lado, también se tiende a excluir a los pacientes que no responden a tratamientos previos con antidepresivos. Además, existe una práctica generalizada conocida como ghostwritting, donde se contratan doctores, especialmente estadistas, que no realizaron el estudio, sólo lo firman como si lo hubiesen realizado. Pero los datos en realidad los pone la farmacéutica (5,6). Tampoco se reportan los efectos adversos, por lo que los efectos secundarios que se ha demostrado que son mucho más frecuentes de lo que cuentan las estadísticas (7,8). Además de ocultar los estudios desfavorables en cifras de hasta el 40%, como veremos más adelante el cegamiento se rompe y la condición del grupo intervención se hace saliente, lo que amenaza la validez del estudio. Por lo tanto la realidad es que se ocultan los estudios con datos desfavorables, se seleccionan los participantes que interesan (wash out) y se desechan los que no interesan (selection bias), las farmacéuticas financian las investigaciones (funding bias) y éstas arrojan resultados inflados, se manipulan las estadísticas y se publican como positivos estudios que son en realidad negativos, se tergiversan los datos de todas las formas posibles, los salarios de los propios investigadores dependen de que se obtengan buenos resultados… y ni con esas funcionan los antidepresivos!  El 57% de los propios ensayos financiados por las compañías farmacéuticas fallaron en mostrar diferencia alguna (9).

Con la era científica asomando entre los profesionales de la salud, existe la cómoda tendencia de sustituir un análisis amplio y profundo de todos los elementos que integran un abordaje terapéutico por un simple paper basado en un P value de 0.05 que aun siendo una correlación estadística no debida al azar (algo que es mucho suponer), no tiene por que tener significación clínica alguna. Y esto es preocupante.

Cuando leo artículos científicos no busco pruebas, sino ideas. Solomon Snyder, Senior Editor – Proceedings of the National Academy of Sciences

Placebo

La gente experimenta mejoría por el simple hecho de ser atendido. Esto es lo que comúnmente se conoce como efectos placebo. Estamos profundamente influidos por el significado cultural y por el contexto biomédico y científico de la salud, y la simple exposición a sus manifestaciones estéticas, independientemente de su efecto biológico, tiene efectos terapéuticos sobre la salud. Mientras más medicalizado, científico e invasivo sea el contexto, mayor respuesta placebo. En estudios administrando placebos sin actividad farmacológica, se ha demostrado que tomar una pastilla grande es más efectivo que tomar una pastilla pequeña, tomar varias pastillas es más efectivo que tomar solo una, tomar una pildora es más efectivo que tomar una pastilla, una inyección es más efectiva que una pastilla, una pastilla con un precio marcado de 1,50 es más efectiva que la misma pastilla marcando 0,10, una pastilla en su caja de colores es más efectiva que la misma pastilla en una caja sin marca, y si se administra un analgésico sin decírselo al paciente, éste mejora menos que si le decimos “le vamos a administrar un analgésico”. (10,11,12,13,14,15).

Si estos pequeños detalles en la administración de sustancias inertes tienen un marcado efecto clínico, imaginad el efecto de una intervención compuesta de: resonancia magnética, anestesia, médicos especialistas, instrumental quirúrgico, hospitalización…  Así que algunos neurocientíficos se preguntan ahora si las mejorías clínicas observadas en ciertas intervenciones quirúrgicas rutinarias son debidas más a la parafernalia médica (resonancia, anestesia, cirugía, hospitalización…) que a la resección quirúrgica del tejido. Ya sabemos que una cirugía falsa de rodilla puede ser tan efectiva o más que una verdadera (16). La respuesta al placebo es por tanto el efecto estadístico diferencial entre no dar ningún tratamiento y dar un fármaco inactivo, mientras que la respuesta biológica de un tratamiento es la diferencia estadística entre dar un fármaco placebo y uno real. No es tan distinto a lo que sucede con otro tipo de creencias de las que muchos cientistas hacen burla. Se experimenta un efecto terapéutico no solo a nivel psicológico, sino a nivel neurológico y neuroendocrino. Se ha documentado un incremento de la actividad dopaminérgica y un incremento de la actividad de los opioides mu en el núcleo accumbens (17). Un placebo analgésico incrementa la actividad en el cortex cingulado, insular, orbitofrontal y prefrontal entre otras regiones, e incluso se producen cambios en la actividad neuronal de la médula espinal (18). Claramente, los científicos, los médicos y el resto de sanitarios, sobreestiman el efecto biológico de los tratamientos, e ignoran colosalmente el efecto del significado y del contexto. Lo diré de otra forma: todos aquellos que nos dedicamos a la salud, incluidos psicólogos y fisioterapeutas, íbamos listos si nuestras intervenciones fueran puramente lo biológico que nos dicen en los libros de texto.

El nexo común a todos los tratamientos contra la depresión es que rompen la desesperanza, independientemente de la disparidad de enfoques y efectos biológicos. No es fácil concebir un tratamiento contra la depresión si no es porque de alguna manera hace tener esperanza a una persona con un trastorno del estado de ánimo, sea una intervención a nivel médico, psicológico o espiritual (19). Y si una persona tiene una afinidad hacia un contexto o creencia terapéutica cuya realidad final es una mejora igual o mayor que con un fármaco, quién es nadie para imponerle en nombre de una ciencia manipulada un tratamiento biológico con el que esta persona no va a responder? Aún más; ciertamente se ha encontrado que los antidepresivos pueden empeorar la depresión a largo plazo (20). No es exclusivo de los antidepresivos, un millón de británicos han desarrollado dolor de cabeza crónico por el sobreuso de analgésicos (21). Incluso un meta análisis Cochrane encuentra que la acupuntura es más eficaz para la migraña que la farmacología de rutina y con menos efectos secundarios (22). Así que es totalmente comprensible que la gente no se fíe de lo que la medicina ofrece en ciertas patologías y busque alternativas a productos que son altamente tóxicos y peligrosos en muchos casos. Aquellos cientistas que se rien de las pseudociencias, no se yo quién es más tonto…

Antidepresivos vs placebo:

Estudios de neuroimagen funcional muestran que tanto la administración de un placebo como de un antidepresivo producen respuestas similares y bien definidas, con cambios en el sistema nervioso que comparten un patrón común en las áreas límbicas y paralímbicas.

Cuando se equipararon los estudios publicados y no publicados en 38 ensayos clínicos que involucraban a 3000 pacientes, Kirsch encontró que la respuesta del placebo inerte era el 75% del efecto de los fármacos antidepresivos (23), llegando a ser el 83% del efecto de Seroxat (24). El efecto farmacológico solo explicaba un 20-25% de la acción terapéutica total. Un efecto estadístico del 20% respecto a placebo inerte solo supondría una diferencia clínica de 2 puntos en la escala HAM-D, por lo tanto sin significación. Sin embargo, aún faltaban por explicar más cosas, entre ellas la validez del placebo inerte como veremos más adelante. Además Kirsch encontró otra cosa interesante: prácticamente no había diferencia entre los distintos medicamentos y todos tenían resultados sorprendentemente homogéneos para una medicación tan variada (tricíclicos, SSRI…).

Analizándolos uno por uno, sorprendentemente todos tenían un efecto entre el 24 y el 26% respecto a placebo. Ésto ha sido documentado por otros autores que examinan la eficacia de los fármacos de última generación. En términos de efectividad, los antidepresivos de “última generación” en realidad no son superiores a los de hace 40 años (25). Más sorprendente es que algunos fármacos usados en ensayos clínicos ni siquiera eran antidepresivos y aún así mostraban estadísticamente la misma eficacia. Se investigaron depresores (barbitúricos), benzodiacepinas y hasta fármacos para la tiroides. Otros medicamentos que no tienen nada que ver son la serotonina también mostraron ser igual de efectivos que los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, entre ellos el bupropión y el inhibidor de la recaptación de norepinefrina reboxetina (26,27). También se han evaluado algunos suplementos herbales como la Hierba de San Juan, y son al menos igual de efectivos y mejor tolerados que los ISRS (28). Fármacos que tienen como objetivo la neurotransmisión dopaminérgica también son eficaces (29). Con las dosis sucede lo mismo: comparando los efectos de las dosis mayores respecto a las dosis menores no se encuentran diferencias significativas. Así que todo es sorprendente y homogéneamente eficaz, aunque no sea un fármaco antidepresivo ni actúe sobre la serotonina. Por qué sucede esto?

Rotura del cegamiento: doble ciego?

El cegamiento es el procedimiento que previene que tanto los clínicos que realizan el estudio, como los sujetos de investigación que participan en él, conozcan quién está recibiendo intervención farmacológica o placebo en su caso. Es un proceso crítico al diseñar y realizar un estudio, ya que minimiza el sesgo de atención hacia la información congruente con las expectativas del clínico (confirmation bias), y la tendencia de los mismos hacia la positividad de la intervención que realizan (tendencia de los investigadores de querer demostrar que su intervención funciona). También minimiza la tendencia del paciente a implicarse con la terapia y con el terapeuta que le realiza una intervención de forma positiva (los pacientes también quieren que la investigación sea efectiva). Si un clínico sabe qué intervención está realizando, puede transmitirle esa información al paciente con una actitud más positiva o una evaluación más cuidadosa, incluso de forma inadvertida. Si un paciente sabe que está en el grupo de la intervención, y no de la falsa intervención, mostrará mayores expectativas hacia la mejora de su salud y esa expectativa positiva se traducirá en una mejora del resultado clínico del grupo del fármaco que no es atribuible al efecto biológico del mismo, sino al error en el cegamiento. Esto supondría un sesgo hacia la positividad del grupo intervención. En cambio, si un sujeto sabe que está en el grupo de falsa intervención ocurrirá lo contrario: mostrará una expectativa negativa hacia el tratamiento y con ello resignación y frustración, lo que empeorará sin remedio el resultado clínico del grupo placebo. Es decir, si no existe cegamiento estricto, el grupo de la intervención farmacológica arrojará un resultado artificialmente positivo, y el grupo placebo arrojará un resultado artificialmente negativo (la combinación de ambas situaciones es justo lo que le interesa a la industria, deseosa de demostrar que el fármaco es superior al placebo, cuanto más, mejor). Por esto el cegamiento es crucial.

Los ensayos clínicos pueden tener una debilidad seria: el placebo inerte rompe el cegamiento. Es necesario un placebo activo, el cual debe producir efectos secundarios parecidos a los del fármaco. Si no, no existe cegamiento: las personas saben a través de los efectos secundarios que están con el fármaco real, y no con el placebo. Las personas que reciben una pastilla de excipiente sin actividad farmacológica no tendrán los efectos secundarios del fármaco real, por lo tanto existe una rotura del cegamiento en los dos grupos: el fármaco real se hace saliente y el placebo no provoca ninguna alteración fisiológica. Algunos estudios han investigado esto, y tanto los pacientes como sus doctores saben perfectamente si están con el fármaco o con el placebo, con un índice de acierto del 89% (30). Esto sesga claramente la intervención hacia la positividad del fármaco. Aunque pueda parecer contraintuitivo, los efectos secundarios, en lugar de ser negativos, son todo lo contrario: un elemento positivo ya que reafirma a un grupo de pacientes que está en el tratamiento real. Por lo tanto, a mayores efectos secundarios: mayor efecto antidepresivo, algo de nuevo confirmado en otro estudio (31). Esto ya fue propuesto por Karlowski en 1975 y otros hace casi 50 años, pero como es incómodo para la industria se ignoró (32,33).

Cuando un fármaco antidepresivo se compara con un placebo activo, con efectos secundarios, no existe diferencia significativa (34). Kirsch, revisando con Corrado Barbui y Andrea Cipriani en la Universidad de Verona los resultados, encontró que cuando se ajustaban los efectos secundarios del placebo, los resultados que mostraban aquel 20% de diferencia entre un antidepresivo y un placebo desaparecían. Una revisión Cochrane confirma que el uso de placebos inertes literalmente “inflan” los resultados de estos estudios (35). Todo esto tampoco es nuevo. No es un descubrimiento de Kirsch. Ya se sugirió en 1982, y por supuesto, la industria médica lo ignoró convenientemente (36).

La hipótesis de la serotonina

Muchos procesos cerebrales están regulados por un neurotransmisor conocido como serotonina (hidroxitriptamina – 5-HT), que junto con la norepirefrina y dopamina conforman las monoaminas, derivadas de los amino ácidos triptófano, tirosina y fenilalanina. La medicación antidepresiva tiene como objetivo los dos primeros neurotransmisores, y en cierta medida la dopamina. Las monoaminas están bajo control homeostático, y el sistema oponente sigue funcionando tras la administración de fármacos que producen una perturbación en la neurotransmisión. Cuando la intervención farmacológica es discontinuada, el sistema oponente sobreactiva los niveles de monoaminas para volver al equilibrio. Los estudios de discontinuación farmacológica no sugieren que exista disfunción en la regulación del equilibrio homeostático (37,38). Sin embargo, lo interesante son los estudios de depleción: disminuir experimentalmente los niveles de norepinefrina, dopamina y serotonina no producen depresión (39,40,41). Es más, fármacos como la tianeptina ha mostrado un efecto antidepresivo con el mecanismo que supuestamente induciría depresión: depletando la serotonina (42,43). Por otro lado, grandes incrementos de los niveles de serotonina en el cerebro a partir de grandes dosis de triptófano no produjeron mejoras clínicamete significativas (44). La depleción de triptófano tampoco ha inducido una respuesta depresiva de forma consistente, especialmente en sujetos sanos (45). Incluso la investigación ha demostrado que niveles incrementados de serotonina en el nucleo dorsal del rafe juega un papel crítico en el condicionamiento de la indefensión aprendida (45).

El primero en proponer la hipótesis serotoninérgica fue Coppen 1967, sin embargo las investigaciones partieron una década antes. En 1957, Axelrod dio pie mostrando el fenómeno de recaptación de neurotransmisores (46). También se encontró que la Reserpina, un antipsicótico, actuaba depletando las monoaminas y clínicamente se observó una depresión asociada. Cuando Goodwin y Bunney en 1971 reevaluaron estos trabajos encontraron que en realidad solo un 6% de los pacientes en realidad habían desarrollado aquella supuesta depresión (47,48). Pero no se les quiso hacer caso. En el único ensayo clínico controlado que se había hecho en aquella fecha, en 1955, demostró lo contrario: un efecto antidepresivo depletando las monoaminas (49). Esto tiraba por tierra la teoría del desequilibrio bioquímico, ya que la reserpina reduce la disponibilidad de la serotonina y las catecolaminas y sin embargo su efecto es antidepresivo. Así que se hizo lo que se suele hacer con estas cosas: ignorarlo y dar paso en masa a la teoría del déficit de neurotransmisores. En 1952 se reportó el primer antidepresivo que se introduciría al mercado, inhibidor de la MAO conocido como Iproniacida. El propio Schildkraudt admitió sin embargo en 1965 que su propia hipótesis era, en el mejor de los casos, una sobresimplificación reduccionista de una biología muy compleja que incluía otros factores endocrinos, fisiológicos y psicológicos (50). Sin embargo nadie escuchó. El titular ya estaba listo y en marcha un nuevo big deal a escala mundial. La industria médica y farmacéutica tenía lo que necesitaba, a pesar de no existir ningún ensayo controlado, sólo una desafortunada (o intencionada) observación clínica. Ah sí, y el ensayo clínico que demostraba lo contrario!

Los antidepresivos perturban los niveles de monoaminas a partir de varios mecanismos. El más usado es el bloqueo de transportadores, lo que previene la recaptación del neurotransmisor. Sin embargo, cuando los niveles sinápticos de serotonina aumentan, el sistema homeostático se regula a la baja a través de la regulación del número y actividad de los receptores de serotonina, trasportadores y enzimas (51,52,53,54). Ante la perturbación en la neurotransmisión inducida por el fármaco, el tiempo que tarda en “hacer efecto” es sencillamente el tiempo que necesita el autorreceptor en regular a la baja la descarga y síntesis serotoninérgica manteniendo niveles sinápticos estables. Y es la vuelta a la normalidad a partir de las alteraciones fisiológicas inducidas por el propio fármaco lo que el paciente nota como “ya me encuentro mejor, esto ya empieza a hacer el efecto deseado”. Ni más ni menos que sugestión ante el fenómeno de regresión en el sistema homeostático. Científicamente no existe ninguna evidencia de esta deficiencia de neurotransmisores en 50 años de investigación, ni unos niveles ideales de serotonina.

Depresión y neurogénesis

Hace algunos años se encontró que el estrés y la depresión disminuyen el volumen del tejido cerebral. Como lo de la serotonina no se sostiene por ningún lado, la industria ha empezado a difundir que los antidepresivos funcionan por otro mecanismo, promoviendo la neurogénesis y evitanto por tanto esa disminución del tejido nervioso (55). Sin embargo, como vamos a ver, se ha encontrado de nuevo lo opuesto: la exposición a fármacos antidepresivos reduce aún más ciertas áreas del cerebro como el cortex cingulado anterior (56), produce daño neuronal y provoca que neuronas maduras retornen a un estado de inmadurez. Ambos casos pueden explicar por qué los antidepresivos producen apoptosis de las células nerviosas. La exposición a dosis clínicamente relevantes de Fluoxetina (11.4 mg/kg, oral) y Sertralina (28.6 mg/kg, oral) durante sólo 4 días causó axones acortados, deformaciones y engrosamiento en los terminales nerviosos de ratas. Estos cambios neurológicos estructurales son claramente evidencia de daño neuronal (57).

La neurogénesis es en general considerada útil porque permite la reparación del daño neuronal. Sin embargo, toda neuroplasticidad puede ser desadaptativa debido al carácter integrador de las redes funcionales del sistema nervioso. Cada proceso de neurogénesis o neuroplasticidad opera de forma unitaria, pero no nace integrada en el conjunto funcional de la unidad, por lo que hablar de neurogénesis y neuroplasticidad como factores funcionalmente positivos no debe ser aceptado sin crítica (60). Alterar la transmisión serotoninérgica, debido al carácter altamente adaptativo del sistema homeostático tiene efectos sobre el desarrollo neuronal que no conocemos (61).

Los propios métodos comúnmente utilizados para estudiar la neurogénesis (5-bromo-2′-deoxyuridina, BrdU, análogo de timidina que es incorporado al ADN durante la síntesis, y posteriormente detectado mediante inmunohistoquímica), no distinguen entre ésta y la muerte neuronal . Sin embargo, este mismo proceso tiene lugar en la reparación del ADN o incluso en el proceso contrario: la apoptosis o muerte celular (62,63). De hecho, otros métodos más recientes no han hallado neurogénesis (64). Se han encontrado cambios neuronales y en la densidad y número de celulas gliales en el hipocampo y cortex prefrontal en pacientes con depresión (65).

 

Otras bases biológicas implicadas en la depresión

Existen infinidad de hipótesis que conforman cambios en numerosas cascadas neurobiológicas que correlacionan con la depresión. Ninguna la explica por sí misma. La estimulación de ciertas áreas cerebrales provoca un efecto antidepresivo inmediato. Hay dos fármacos que parecen ser efectivos contra la depresión, estos son la ketamina y el mdma (éxtasis). La investigación con fines científicos y el uso controlado de estas sustancias con fines terapéuticos ha estado vetada y ha sido apartada a los ciudadanos por los oscuros intereses de los gobiernos (66,67).

Se han hallado numerosas alteraciones relacionadas con la depresión: en núclaos dopaminérgicos, asimetría en la activación hemisférica, activación del córtex prefrontal izquierdo, hipoactivación en ATV y NAcc, autoinmunidad en transportadores 5HT, diferencias en ratio glutamina/glutamato, inflamación, estrés oxidativo, y un inmenso etc. Por lo que quedarse con la hipótesis de la serotonina es teledirigir la investigación científica hacia los intereses de la industria farmacéutica. Algunas rutas dopaminérgicas están implicadas en la motivación y la recompensa, sin embargo no es facil actuar sobre rutas específicas farmacológicamente, ni siquiera en ratas de laboratorio. En estudios con optogenética se ha logrado actuar sobre el área tegmental ventral y sus conexiones dopaminérgicas cercanas al núcleo accumbens revirtiendo la conducta depresiva en ratones (66,67). Ésto no se ha demostrado de forma concluyente con L-dopa ni con precursores de la síntesis de dopamina como fenilalanina o tirosina, probablemente debido a su acción inespecífica. Por otro lado, un aumento de la síntesis no supone necesariamente mayor efecto sináptico por la regulación oponente de sistemas enzimáticos y transportadores. El glutamato por su lado se encuentra en más de 80% de las neuronas, por lo tanto tiene un papel global como neurotransmisor excitatorio. Juega un papel clave en la regulación de la neuroplasticidad, el aprendizaje y la memoria. Una estricta regulación con el neurotransmisor inhibidor GABA es necesaria para prevenir su actividad excitotóxica, implicada en enfermedades neurológicas como Alzheimer, Huntington y esclerosis lateral amiotrófica. Se han encontrado niveles altos de glutamina en el líquido cefaloraquídeo de personas deprimidas, y niveles altos de glutamato en el cortex prefrontal. También se ha encontrado una reducción del ratio glutamina/glutamato (68,69,70,71,72,73). Por otro lado, las personas con las formas más resistentes de depresión tienen los niveles más bajos de GABA en el cerebro. La ansiedad y la depresión pueden tener una disfunción en la neurotransmisión GABA como nexo común, por lo que los receptores α(2)/α(3) GABA(A) y GABA(B) están siendo investigados (74,75). Los receptores nicotínicos nAChR, además de transmisión colinérgica, modulan la función dopaminérgica, la inflamación y la actividad del eje hipotálamo-pituitario-adrenal, y están ampliamente distribuidos en las regiones implicadas en la depresión, por lo que se están investigando actualmente (76,77). Curiosamente se ha hallado una hormona, la leptina, cuyos niveles bajan proporcionalmente a la conducta compatible con anhedonia en ratas. Inyecciones de leptina lograron revertir el estado de apatía. Igualmente se ha encontrado en humanos una correlación entre niveles bajos de leptina y depresión, independientes del peso corporal (78,79). También se han encontrado mecanismos inflamatorios e inmmunes. Las interleucinas modulan los sistemas endocrino, noradrenérgico, serotoninérgico y dopaminérgico. Ciertas citokinas pueden ejercer un efecto depresivo, directamente por medio de la activación la hormona liberadora de corticotropina, o indirectamente provocando resistencia de los receptores de glucorticoides y fatiga adrenal con hiperactividad del eje hipotálamo-hipofisiario-suprarrenal. Actualmente se está llevando a cabo el primer ensayo clínico para evaluar el efecto antidepresivo de una hormona, la oxitocina, que inhibe la actividad de la amígdala y está relacionada con los lazos afectivos (80). En pacientes con depresión se han hallado bajos niveles de esta hormona.

De todas las correlaciones neurobiológicas, los médicos se han quedado con lo que les ha dado la gana, la hipótesis que les da pie para vender fármacos de forma interesada y lucrarse con ello, dañando a los pacientes, y alejándolos de terapias más efectivas. Yatrogenia en estado puro.

Conclusión

 Y resulta que los científicos no eran, ni de lejos, tan listos como se creían. Michael Pollan (El Detective en el Supermercado).

 

La primera realidad en la que se sustenta la medicina basada en la evidencia no es científica, sino económica. La producción de conocimiento científico es activamente financiada, y por lo tanto, conducida arbitrariamente hacia intereses económicos, no hacia el bienestar sociosanitario. Por lo tanto, la evidencia científica no es ni más ni menos que lo que se haya querido investigar y financiar.

La cultura científica que vivimos genera la creencia de que mientras más parecida a la ciencia ficción sea la investigación, mejores resultados clínicos arrojará. Sin embargo, sucede exactamente lo contrario. Si se hubiera invertido tan solo el 10% de lo que se ha invertido en tecnología biomédica y en estudiar eventos moleculares en, sencillamente, subvencionar intervenciones como ejercicio físico, yoga o gimnasio gratis para todo el mundo, la incidencia de cancer, cardiopatías, depresión, diabetes y una inmensidad de enfermedades que hoy día están descontroladas y ante las que la investigación científica ha fracasado, sería infinitamente menor de la que es. El ejercicio físico es tan antidepresivo o más que los fármacos (80), pero además es antiinflamatorio (81), antiobesogénico (82), antiestrés (83), antiálgico (84), antihipertensivo (85), cardioprotector (86), neuroprotector (87), osteogénico (88), promueve la neurogénesis (89), aumenta la materia gris (90), aumenta el número de sinapsis neuronales (91), mejora el aprendizaje (92), la memoria (93) es antisarcopénico (94), mejora el equilibrio, la fuerza, la resistencia y previene las caídas en el anciano (95),  previene el cáncer de pulmón (96), de próstata, de mama, de colon, de cérvix  etc etc etc, y además, ahorra unos 1000 euros por persona y año al sistema de salud (97). Y cusiosamente, se subvencionan todas y cada una de las pastillas más peligrosas e inefectivas del mercado, y no subvenciona el ejercicio físico que es la intervención más saludable conocida, y la más rentable para la sanidad. No hay que ser un genio para darse cuenta de que huele raro. El gobierno no piensa en tu salud, sino en hacer negocio con tu dinero.

Si computamos los efectos secundarios de los antidepresivos, la cosa se vuelve aún más oscura. Los mismos antidepresivos pueden inducir y empeorar la depresión a largo plazo (98) y producir un aumento en el número de suicidios e ideas suicidas (99). A ello hay que sumarle la toxicidad para el organismo: se han documentado cientos de casos de defectos de nacimiento en bebés (100,101), problemas cardiovasculares, diabetes, disfunción sexual, nauseas, ansiedad, anorgasmia, cefaleas, visión borrosa, somnolencia, insomnio, ganancia de peso, diarrea, estreñimiento, etc. Actualmente, los efectos adversos de fármacos, correctamente prescritos y sin computar errores médicos, son ya la cuarta causa de muerte en hospitales (102,103), pero si hablamos concretamente de salud mental, los problemas inducidos por los propios fármacos son la primera causa de muerte. Eso a pesar de que se ocultan sistemáticamente los efectos adversos (104,105). Y a pesar del daño que pueden hacer, cada día se usan antidepresivos en un mayor número de patologías: distimia, trastorno bipolar, trastorno esquizoafectivo, trastorno postraumático, trastorno de ansiedad, ataques de pánico, fobia social, trastornos de abuso de sustancias, anorexia, bulimia, trastorno obsesivo compulsivo, y hasta para el dolor crónico. Estas sustancias tóxicas son el primer y único recurso de todo un sistema de salud, mientras que intervenciones infinitamente más saludables, baratas y efectivas son sistemáticamente silenciadas y negadas a los ciudadanos, en nombre de una ciencia prostituida. Y por supuesto, todo este despropósito lo financias tú.

“Sólo un 33% de los medicamentos comercializados són realmente útiles”. Philippe Even , ex-miembro de la comisión científica del Ministerio de Sanidad francés.

Como hemos visto, los antidepresivos de “última generación” no son superiores a los de hace 40 años (106). A dónde ha ido todo ese dinero en investigación? Que clase de “I+D” lleva medio siglo sin dar resultados? Alguien está ganando mucho dinero con esto. Usted paga de su bolsillo la sanidad, pero usted no tiene derecho ni siquiera a que le informen con transparencia, ni a ninguna terapia que no sea tragar pastillas. Lo importante es inducir a la gente a pensar que la salud es cosa de científicos en lugar de pedagogía y rodearse de hábitos saludables. Como dice Irving Kirsch “Dont ask, dont tell”. Eduard Punset le entrevistó hace apenas unas semanas. No le preguntó nada. En la facultad de medicina no se cuenta. Ni siquiera en la de psicología ni en los libros de psicopatología. Nadie sabe nada. Divulgadores callados, catedráticos que no saben… así funciona la cosa.

La información expuesta en este artículo no constituye consejo médico a nivel personal de ningún modo. No te autodiagnostiques ni te automediques. Si crees que la información de este artículo puede ayudar a otras personas a tomar mejores decisiones para su salud, ayuda a difundirlo.

 

 


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  1. fisio
    fisio Autor 1 febrero, 2013, 20:34

    Calentito del 2 de febrero de 2013. El 85% de la investigación médica es un desperdicio o es ineficiente.

    http://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(13)60149-X/fulltext?elsca1=ETOC-LANCET&elsca2=email&elsca3=E24A35F

    Con eso tan bonito de “invertir en I+D”, están trincando subvenciones, de tu dinero, para financiar una ciencia que en su mayoría no persigue el bien social, sino su propia egolatría, y centrada en los intereses personales de los investigadores e industria. Bajo el falso nombre de la salud, de la educación, del progreso y todo eso tan bonito se ocultan estas cosas de las que la mayoría de divulgadores calla miserablemente.

    Si no entiendes por qué sucede algo, tan sencillo como infalible: follow the money.

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  2. dennel
    dennel 2 febrero, 2013, 14:34

    Esto lo viví yo en mis carnes. Hace años estuve un tiempo yendo al psicólogo (principalmente terapia conductual) y para una cosa que me estresaba demasiado y no tenía más remedio que afrontarla en muy poco tiempo me dijo que fuera al médico para que me recetara… lexatin creo que era, pero que sólo lo tomara cuando “no hubiera más remedio”. Me lo tomé y me hizo mucho efecto, y cuando se lo conté al psicólogo dijo “¿si? pues es muy flojito”. Resumiendo, las siguientes veces no me hizo prácticamente efecto y tiré la caja casi entera XD

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  3. fisio
    fisio Autor 8 febrero, 2013, 23:29

    Un pequeño vídeo con entrevistas a dos psiquiatras (David Healy de la Universidad de Wales y Joseph Glenmullen de la Universidad de Harvard) hablando sobre el peligro de estos fármacos, y de como estos inducen efectos sobre el estado de ánimo peligrosos. Genial la frase del congresista de Washington: “esto no tiene nada que ver con la ciencia, sino con el dinero.”

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  4. Erik Maldonado R
    Erik Maldonado R 25 septiembre, 2013, 03:28

    Tan facil seria atender a los hijos como familia , pero no

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  5. Marc
    Marc 24 marzo, 2014, 17:13

    Voy a serte sincero Fisio, pensaba que cuando decías lo de la depresión y el éxtasis (MDMA) o ketamina me intentabas colar un gol como el de Maradona o Messi. Pero después me cae un link así:
    http://www.youtube.com/watch?v=cLjN3WagOB0#t=24

    Y en el minuto 24 hacia adelante menciona el LSD, y que sin ese psicodélico no se hubiera inventado ni los fármacos antidepresivos ni las relaciones con la serotonina (cerebro) y otras partes del organismo (cuerpo en sí).

    Cada día lo veo todo más claro.

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  6. E. Psicóloga
    E. Psicóloga 27 junio, 2014, 14:39

    Que el deporte tiene innumerables beneficios, totalmente de acuerdo. Pero tu análisis es demasiado osado, y más aún cuando te aventuras a hablar de trastornos mentales graves que requieren una intervención farmacológica (T. Bipolar, Esquizoafectivo, etc…) ¿Has trabajado acaso con este colectivo en alguna ocasión?

    La psicoterapia es muy efectiva, pero lamentablemente, en ocasiones requiere el refuerzo de una farmacoterapia de apoyo.

    En cuanto a que las farmacéuticas se lucran continuamente con el desarrollo de nuevos fármacos, nuevamente de acuerdo. Pero en parte esas investigaciones han servido para sintetizar moléculas con menores efectos secundarios, y con una mayor efectividad y eficiencia.

    Hacer afirmaciones tan tajantes sobre cosas que se desconocen, es tremendamente peligroso.

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    • Fisio
      Fisio Autor 27 junio, 2014, 21:51

      Hablas y acusas, pero no dices ni aportas nada. De hecho creo que no comprendes nada de lo que has leido. Expon algún dato, argumento o algo, solo veo un ad hominem vacío.

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    • E. Psic.
      E. Psic. 3 julio, 2014, 13:22

      Eres tú quien no responde a lo que te escribo. Comprendo perfectamente el texto, pues estoy más que habituada a leer artículos de investigación. Y tristemente, también te encuentras algún resumen tergiversado y pretencioso, sesgado como el tuyo.

      ¿Qué parte es la que no has comprendido? Quizá es que no lo expliqué con suficiente claridad.

      Me limité a resaltar aquellos puntos en los que estoy de acuerdo con tu análisis, y remarcar los que no, recomendándote que, si no has trabajado con este perfil de pacientes (como yo sí lo vengo haciendo hace años), no seas tan taxativo en tus afirmaciones.

      Lamento profundamente que toleres tan mal las diferencias de opinión.

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  7. Fisio
    Fisio Autor 4 julio, 2014, 17:50

    Perdoname, no veo tu diferencia de opinión por ningún lado ya que no has aportado razonamiento fisiológico o científico o estadístico, o de alguna clase. Lo único que has hecho es acusar de que lo que expongo es osado, sin aportar ninguna prueba que respalde algo de lo que acusas (y que no te confunda mi nick, he pasado por tu misma facultad, y los textos no son desde luego gran cosa, y menos en psicofarmacología).

    Lo de que las farmacéuticas han sintetizado moléculas… eso lo dice todo sobre tu conocimiento en la materia. Sabes lo que es un CRO? Si de verdad te interesa este tema, y quieres entenderlo ya que te has encontrado con esto, puedes empezar por estudiar al catedrático de psiquiatría y psicofarmacología David Healy. Permíteme la sugerencia y gástate el dinero en sus libros. Probablemente la persona que más sabe de ese tema del mundo ahora mismo. Es importante estudiar lo que, casualmente, falta en los apuntes esos tan majos de la Universidad que tomas como fuente de referencia.

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    • Doc YeYo
      Doc YeYo 14 julio, 2015, 17:11

      Entiendo la percepción de E.Psic en cuanto al momento que crees necesitar medicamentos por diagnósticos difíciles. Cierto, puedes entender que hay diagnósticos con problemas muy establecidos y se prescriben medicamentos para dar una oportunidad de encajar a un paciente en la sociedad. Pero la E. Psic creo yo no entendió el punto que veo aquí; que no son necesarios si tienes la posibilidad de usar otros tratamientos con mismos beneficios y sin tantos daños colaterales; siendo uno de ellos incluso la adicción. Claro todo desde mi punto de vista.. chao.

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      • Fisio
        Fisio Autor 16 julio, 2015, 02:39

        Exacto, ese es uno de los puntos clave. Para un beneficio absolutamente marginal, y puramente sintomático en una minoría de los pacientes que los toman, hay que exponer a efectos secundarios, (mortales en muchos casos) a una mayoría. Por otro lado es que la propia base biológica de la serotonina nunca ha existido, y correlaciones moleculares hay cientos. Correlación no implica causalidad, y montar pseudoteorías sobre una correlación es un error, que expropia toda la investigación mundial y la teledirige hacia esa falsa correlación durante 60 años. Correlación que encaja con un fármaco por supuesto. Es una puñalada a la sociedad y a la ciencia. Me quedé a cuadros cuando ví cientos y cientos de estudios sobre antidepresivos, y 0 sobre el papel de la oxitocina en la depresión por ejemplo. Se investigan artefactos farmacológicos antes que la pura fisiología elemental. Las causas sociales y psicológicas importan aún menos a los sistemas de salud. Pero esto no lo suelen explicar en la universidad, y se le llena la cabeza de pamplinas a todo el mundo.

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  8. sofqa
    sofqa 27 marzo, 2015, 14:58

    Llego un poco tarde a este articulo pero, igual, chapeu. Suscribo cada palabra, es una pena no tener a mano en este ordenador links a las ultimas revisiones sistematicas que se han hecho al respecto y que no encuentran (una vez mas) diferencias significativas entre los antidepresivos y el placebo. La teoria de la interleucinas inflamatorias me parece la mas plausible, pero todo se vera. Es un problema tan complejo que reducirlo a una sola explicacion es demasiado simplista.
    Es un fraude a una escala tan brutal, pero tan brutal, que me da escalofrios la ceguera con la que la gente va al medico a buscar cura para la depresion. El problema no es solo lo podrido que esta el sistema, es un problema de expectativas. Los medicos deberian plantearse el dilema etico del uso de placebos en la practica clinica, tal y como esta la situacion… los pacientes van buscando la pastilla, si no la obtienen no se curan. No se curan porque sus expectativas no han sido cumplidas, obviamente. Porque caminar media hora al dia “no sirve para nada” (con lo cual la mitad de los dias no lo haran). Mientras no aprendamos a explicar a los pacientes por que el yoga es mas util que una pastilla, nunca lograremos cambiar esas expectativas. Es una desgracia. Es una desgracia la falta de informacion de los pacientes, pero sobre todo de los profesionales que deberian proporcionarsela.
    Luego tienes profesionales como la psicologa que comento mas arriba (que son la mayoria en el campo de la psiquiatria y la psicolog’ia) que basan sus argumentos en el “tu no has estado ahi y no sabes”, o que se niegan a tratar a un paciente deprimido si no consume farmacos en la creencia de que la parte fisica debe tratarse tambien (como si estuvieramos partidos en dos mitades). Idiotas y ciegos. Un saludo de otra fisio psico nutricionista. Haces un trabajo fantastico.

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  9. José Santiago Benítez
    José Santiago Benítez 28 marzo, 2015, 07:59

    Felicidades, su contenido es concluyente y coherente, sin duda bien documentado. Encontrara usted gran oposición puesto que habla sobre la verdad. Verdad que afecta a los comerciantes del dolor y sus asociados. El indicador es claro, mientras más ataques reciba es que esta usted más cerca de la Verdad. J.S.Benítez

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  10. pau
    pau 2 junio, 2015, 12:47

    Buenos días,

    Pues yo veo me he perdido en tu amalgama de datos, y desde luego no los puedo rebatir porque desconozco los ensayos que ha hecho la FDA y derivados para aprovar su eficacia y uso.
    Aún y así, lo que si que te puedo aportar es mi experiencia personal, y la de varias personas de mi entorno.
    Y te puedo asegurar que negar la eficacia de un antidepresivo, es algo que solo puede hacer una persona que jamás a tomado uno, porque su eficacia es más que evidente, y negarlo me resulta tan absurdo como negar la eficacia de un ibuprofeno o una aspirina para el dolor de cabeza.
    Yo he sido como la gran mayoría de personas muy reticentes a tomar medicación de este tipo. Y la verdad es que sólo accedí por una crisis de Transtorno Obsesivo horrible, después de muchos meses luchando, haciendo terapia, y pensando que ya no volvería a estar bien jamás.
    Por cierto, soy muy deportista, he probado remedios naturales y he hecho terapia psicológica, nada va tan bien como tomar el antidepresivo acertado.
    Su efecto resulta un poco parecido al que tienes tomando MDMA o Extasis -para que se haga una idea quien los haya probado- pero con un efecte obviamente más leve y continuado. Además tiene efectos secundarios muy parecidos, boca seca, retención de liquidos, dificultad para alcanzar orgasmos. ¿O es que el Extasis y drogas similares, (que también provocan una inundación de serotonina de forma muy similar a los antidepresivos ISRS, a causa del bloqueo de los recaptadores de serotonina), son todo placebos condicionado por la mente perturbada de enfermos que se condicionan con cualquier pastilla inocua.
    La verdad, es que alucino con tu artículo y lo veo muy, muy, muy dañino.
    Conozco el caso de varias personas al borde del suicidio que la medicación les ha salvado la vida. Por favor un poco de seriedad. Tu artículo puede provocar más daños que beneficios

    Saludos,
    Pau

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    • Fisio
      Fisio Autor 23 junio, 2015, 17:27

      Pau,

      lo mismo que tu me dices, con el mismo convencimiento y energía, me lo han dicho pacientes míos con cosas que van desde acupuntura a bolas de energía en rituales. También me han dicho que es innegable que funciona, y que es innegable que se han curado. A todos ellos, y a tí, les digo lo mismo: si a tí te va bien, sigue con ello. Para no depender de opiniones y creencias individuales se creó la estadística.

      Yo respeto tu experiencia y que escribas tu opinión. El hecho de permitirte criticar algo con esa seguridad, sobre algo que no sabes ni por donde da el aire ya me parece excederse bastante. Como ejercicio para casa te mando que busques cuantos muertos anuales dejan los psicofármacos. Y luego me dices eso de que mi artículo puede hacer daño.

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  11. Mari
    Mari 17 junio, 2015, 15:52

    Pues no sé. Es un artículo muy complejo para mí. No entiendo muchas de las cosas que dices. Pero no sé, será efecto placebo o lo que quieras pero antes de tomar ISRS estaba fatal, no podía ni hablar. Y bueno, luego tuve que ir cambiando a venlafaxina + quetiapina y eso, pero mejor. Con respecto a los suplementos había probado 5HTP y melatonina y omega 3 antes de terminar en el psiquiatra y no note mucha mejora. Efecto placebo o lo que sea, me da un poco igual, y son 2 euros de venlafaxina con la seguridad social, y 29 euros en 5htp. Pero intentaré leerlo más despacio y con la wikipedia a ver si aprendo algo nuevo. Aún así yo no lo llamaría fraude, es un poco descorazonador para mi como usuario normal que no sabe ni a donde tirar cuando esta muy triste. He llegado aqui buscando sobre la L-teanina, por cierto.
    Un saludo, y gracias de todas formas.

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  12. Mari
    Mari 17 junio, 2015, 23:31

    Hola otra vez y perdón por ser una spammer o molestar tanto, pero es que he estado pensando y, en realidad, me he dado cuenta de que estoy algo molesta. Entiendo que eres un profesional de la salud. ¿Por qué motivo, entonces, desacreditar una opción terapéutica que resulta ser una solución para mucha gente? No tengo conocimientos para rebatir nada de lo que dices, sólo mi experiencia personal, pero al leer tu artículo me hace sentir como mal. Como si por tomar medicación estuviese optando por una opción más fácil que hacer yoga o ejercicio o comer bien y fuese menos fuerte que otras personas.
    No sé, por ejemplo en mi caso no quería ir a ningun psiquiatra y probaba suplementos y acupuntura, aromaterapia y hasta piedras de colores. Pero por lo que sea llegó un momento en el que de repente no podía dormir, ni comer, ni hablar, así que toda la psicoterapia del mundo en ese estado me entraba por un oido y me salia por otro porque no podía pensar, sólo quería que la sensación horrible desapareciese. No sé que me metieron en vena (Midazolam, creo), pero con eso y con las pastillas que me hicieron tomar (que yo no quería, porque tenía miedo de engordar) empece a sentirme mejor. ¿me hace eso más tonta?
    He decidido que no me parece un buen artículo. No por el contenido, que no puedo juzgarlo,sino por el enfoque. En el fondo estas haciendo lo mismo de lo que te quejas. Alejas a los pacientes de una opción terapéutica con la que tu no estas de acuerdo, y para ello la desacreditas con argumentos científicos que la mayoría de los pacientes no entendemos y en nuestra ignorancia damos cómo válidos.
    Y me pico un poco porque este artículo sale de los primeros en google y cuando alguien está muy mal y busca soluciones y lee esto, pues cae un poco más en la desesperación y si ya de por sí no tiene mucha esperanza ni ganas de hacer nada, pues se justifica en que lo mejor en un mundo tan perverso es desaparecer.
    Yo tomo antidepresivos y no me da la gana sentirme culpable por ello. Me encantan las terapias alternativas y creo que cuando tomo algun adaptógeno como la rhodiola o el astrágalo me va bien también, y si tengo desfase horario tiro de melatonina. Pero si no me hubiesen hecho tomar los antidepresivos y los antipsicóticos no hubiese sido capaz de buscar información sobre nada, ni animarme a hacer yoga o autodefensa y no sé.
    Llamalo autoengaño, llamalo X, imposturas intelectuales, lo que sea, cuando te quieres morir, te quieres morir y si algo hace que vivir no sea tan horrible, pues todo vale.
    Así que retiro mis agradecimientos anteriores. No por que el artículo no me parezca apropiado o útil, sino por su falta de empatía y porque me ha hecho sentir mal durante toda la tarde.
    Un saludo.

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    • Fisio
      Fisio Autor 23 junio, 2015, 16:57

      Mari,

      para mí sería muy facil responder a tu mensaje retador. No lo haré porque no tengo ningún interés en convencerte de nada, al contrario, haz lo que mejor creas. Tampoco tengo interés en continuar una discusión que no te ayuda. Este blog es más para un debate profesional.

      Si que me llama la atención una cosa, y es que en tu última frase me haces literalmente responsable de como te sientes. Es revelador para mí. A veces tenemos ideas inconscientes y sistemáticas sobre los acontecimientos que afectan a nuestras emociones y que pueden deshacerse. Si me permites, te recomendaría hablar con un psicólogo porque quizás te de alguna idea util que te haga desintegrar pensamientos que te ayudan menos que mi blog. Es un frente adicional a cubrir donde mucha gente saca algo.

      Mucho ánimo.

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  13. Mari
    Mari 23 junio, 2015, 18:59

    hey, no tenemos que continuar la discusión. Sin problema. Pero que quede claro que no te hago responsable. ¿Literalmente? ¿Dónde? Digo que el artículo me ha hecho sentir mal por su falta de empatía. De ahí a hacerte responsable no sé de donde lo sacas. Es como si veo una noticia en el periódico que me hace sentir mal. No se me ocurre hacer responsable al periodista que lo ha escrito o al periódico por publicarlo. Como a uno le afecta algo es cosa de cada uno y sus circunstancias, eso sin duda. No sé si me explico. Bueno que quede claro que no te hago responsable. Igual que no me ofendo porque me recomiendes un psicólogo basándote en tu interpretación subjetiva de mis palabras sin conocerme y me parece incluso amable por tu parte. Y que conste que no pretendía ser retadora para nada. Igual me puse un poco emocional, eso sí.
    Un saludo.

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    • Fisio
      Fisio Autor 29 junio, 2015, 17:13

      Te pongo otro caso para que no te lo tomes como algo personal: los fármacos contra el colesterol. Hay estudios que muestran que la gente que los consume engorda, come peor y hace menos ejercicio. La razón es que la pastilla les hace dependientes psicológicamente de algo externo (me lo soluciona el médico y la pastilla). En psicología se conoce como locus de control, en este caso externo. Las personas que deciden no tomar el fármaco contra el colesterol toman más las riendas de su vida: hacen ejercicio, comen mejor, etc, en este caso locus de control interno. Te aseguró que vivirán más éstos últimos que los primeros, y no solo eso, sino que serán más felices, estarán más motivados y activos. La medicina en demasiados casos aleja a las personas de tomar las riendas de su vida y buscar soluciones en primera persona, porque se engaña a la gente para que piense que los fármacos tienen un efecto terapéutico que no tienen y nadie les explica. Por ejemplo, los fármacos de colesterol actúan en 1 de cada 200 o 300 personas, el resto, 199 o 299 no se beneficia del fármaco, al contrario, tienen efectos secundarios del mismo (por ejemplo de esas 300 personas 6 desarrollarán diabetes producida por el fármaco). Merece la pena crear 6 diabéticos en 300 personas (que morirán antes de lo que hubieran muerto por culpa de la diabetes creada por el fármaco y tendrán neuropatías, etc) para salvar 1 vida a 5 años? Es “empático” el doctor que sonrie, dice lo que el paciente quiere oir y oculta esto a los pacientes?

      Los fármacos (especialmente de enfermedades crónicas) son terapéuticos en una minoría de los pacientes, perjudicando con efectos secundarios a la mayoría. Esto los médicos se lo ocultan a la gente, cuando es una explicación muy sencilla pues resulta de la simple resta de los riesgos absolutos del grupo fármaco vs el grupo placebo de los estudios x 100 personas. La gente cree que cuando el médico te da una pastilla eso está siendo terapéutico para él de forma individual. Mentira despiadada, solo es estadística de gestión del riesgo.

      De todos modos insisto, si tu te encuentras bien con el fármaco sigue adelante. Mi última intención es que los pacientes se sientan mal. Mi ira sí que va hacia los médicos que manipulan y no informan honestamente a los pacientes de los beneficios residuales de la mayoría de los fármacos vs los riesgos mortales (y el daño producido al alejar de terapias más eficaces que los fármacos). Y hacia los médicos que no se enteran porque les han dado unos apuntes en la universidad sesgados y manipulados hasta la nausea, y los que no se quieren enterar porque cobran de las farmacéuticas.

      Si ya que te has encontrado con esto quieres leer sobre como la medicina actual daña la salud de la población (en general) te recomiendo un libro escrito de forma amena para personas por dos médicos, pero con la condicion de hacerlo solo si crees que emocionalmente los vas a abordar con curiosidad positiva. Si crees que no te viene bien emocionalmente enfocate a otras cosas que te gusten más.

      Sano y salvo, y libre de intervenciones médicas innecesarias de Juan Gérvas

      Hay otros más científicos, pero son más abstrusos y menos enfocado a la gente de a pie. Sobre depresión no he visto ningún libro que de en el clavo según yo entiendo el cerebro y la depresión (algo que he estudiado años).

      Siento no ser empático, un abrazo ;)

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      • Fisio
        Fisio Autor 29 junio, 2015, 18:06

        PD: Si me preguntas sobre como la veo yo: un programa que aune psicología cognitivo conductual (aumento de refuerzos cognitivos, aumento de refuerzos conductuales) psicología positiva (condicionamiento hacia cues positivos) y trabajo emocional (por ejemplo meditación loving kindness). Ejercicio terapéutico diario pautado que sea motivador y que disfrute la persona. Socialización diaria. Reprogramación de ritmos circadianos y exposición al sol. Ejercicios de entretenimiento, creatividad, sexualidad, risa programados semanalmente. Nutrición antiinflamatoria y funcional específica para el sistema nervioso, etc. Creo que solo un tratamiento por multiples frentes hace que el metabolismo del cerebro vuelva a reconectar con la funcionalidad afectiva, social, volitiva, conductual, etc.

        Que el sistema de salud suprima todo esto para financiar medicina y fármacos cuestionables (no hay ningún déficit de serotonina), es un reduccionismo movido por intereses financiers, no de salud pública, y perjudica a la mayoría y beneficia a una minoría.

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  14. Bibiana
    Bibiana 11 septiembre, 2015, 16:29

    Que bueno que la personas nos diéramos a la tarea de no creer todo lo que nos dicen e investigáramos a fondo! Cual engañados vivimos! Medicina,política,economía,ciencias que por el ansia de poder y dinero esta corruptas hasta lo mas profundo. Pero en todo estan el. Bien y el mal juntos… Personas buenas como Fisio que en su conciencia saben que antes que el dinero esta el bienestar del prójimo.
    GRACIAS y ojalá cada dia sean mas las personas que se preocupen por llamar nuestra atención y despertar a la realidad de un mundo que nos prefiere dormidos! Callados!

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  15. Quim
    Quim 31 octubre, 2015, 19:01

    Interesante post Fisio! Una información que tendré en cuenta con mis pacientes.
    Felicidades por el trabajo hecho.

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  16. Agustin Bustamante
    Agustin Bustamante 20 diciembre, 2015, 14:16

    Mi novia es médico, por diversas razones externas muerte del padre, país en casi guerra, madre enferma, único hermano drogadicto que la secuestró etc etc entró en depresión y empezó a tomar Fluoxetina… en 3 meses me dejó sin decir palabra, sin explicar nada aunque sigue llamándome, parece un zombie, no es ella. Viva la industria farmaceutica. está mucho peor que antes pero… ella cree que está tranquila, claro: ni siente ni padece… ni para mal ni para BIEN

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  17. Ana | fisioterapia Almeria
    Ana | fisioterapia Almeria 18 enero, 2016, 19:30

    Lo mejor para la depresión es comer equilibrado, reducir tu peso al peso ideal y hacer ejercicio sobre todo. Gracias por dejar claro que el único interés de las pastillas es sólo económico. La cosa ha quedado cristalina..

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  18. Roberto Reigosa Méndez
    Roberto Reigosa Méndez 17 febrero, 2016, 18:59

    Para mi es muy tarde, en estos momentos estoy sufriendo el proceso de dresintoxicación de una benzodiazepina mas buproprion, tomada esta a altas dosis durante casi una década. Sé que no es el tema principal que tratas en este post pues veo que se dirije más a antidepresivos que a ansiolíticos, pero siento que debo presentarme como ejemplo de un elemnto humano medicado, para en teoría paliar los efectos de una patología inventada, y que actualmente está pasando por lo más parecido al infierno cuando su organismo, mediante diversos sistemas de alarma que supongo conoces, me ha comunicado que era momento de dejar de tomar 12mg diarios de clonazepam. El síndrome de abstinencia es brutal y sus efectos debastadores, el problema que pretendía paliar se ha visto aumentado mil veces, y sé que aún me quedan años hasta olvidar definitivamente este camino por las sombras. Hoy existen multitud de foros, tanto web, como personales y anónimos donde los adictos o exadictos compartimos nuestras experiencias y nuestras vivencias diarias. Solo me queda decir que he leido con atención todo tu post, aunque soy humanista, por desgracia estos años he tenido que formarme mas de la deseado en medicina, y estoy completamente de acuerdo en todo, al igual que cada vez lo hace mas y mas gente. Solo dejar una nota para navegantes, nunca subestimen el terrible efecto de muchos psicofármacos en el momento de iniciar su retirada. (siento si no he podido expresarme correctamente, el castellano no es mi lengua vehicular)

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    • Sergio
      Sergio 30 diciembre, 2016, 00:14

      Hola Roberto. Aparte del magnífico artículo de esta web, se agradecen comentarios como el tuyo.
      Mi caso es similar al que explicas. Me gustaría saber información sobre los foros que comentas. Seguro que me vendrá bien formar parte. Un saludo!

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  19. jose
    jose 23 febrero, 2016, 17:27

    Sin lugar a dudas es una estafa y si en caso funcionan mayor sera el efecto secundario e incluso nos podemos hacer adictos a la medicina dando como resultado que tarde o temprano tendremos muchos problemas, mejor es optar por una dieta que libere la serotonina o hormona de la felicidad , tendremos mayor resultado sin tener que poner en riesgo nuestra vida

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  20. Marta
    Marta 4 marzo, 2016, 18:53

    Creo que somos muchos los afectados que leemos este artículo y sentimos miedo. Miedo de pensar en la afectación que pueden haber dejado los antidepresivos en nuestro cuerpo. En mi caso son 11 años con escitalopram a dosis de 10 ( menos mal que conservé algo de cordura cada vez que me lo querían subir a 20 ).
    Me ha costado mucho llegar a encontrar a alguien que hable con esta claridad, y aunque tengo miedo de la respuesta, agradecería enormemente tu respuesta.
    ¿ Que efectos deja en el cuerpo esta sustancia tras 11 años?
    ¿ Qué podemos hacer los afectados para recuperar los daños?
    En mi caso he conseguido dejarlo.
    Muchas gracias por tus artículos.

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    • muscleblog (@_muscleblog)
      muscleblog (@_muscleblog) 6 marzo, 2016, 15:17

      Nadie sabe muy bien lo que hacen estas sustancias en el cerebro, porque entre otras cosas, las sustancias químicas hacen muchas cosas en muchos sitios y solo conocemos una minoría de las alteraciones que producen, aquello más evidente que la tecnologia de la epoca es capaz de medir. Si la alteración producida por la sustancia química interesa, el marketing medico lo llama efecto primario, si la alteracion no interesa entonces lo llaman efecto secundario. Pero en mi opinion no existe eso de primario y secundario, cualquier concentrado químico desregula muchas cosas, por lo que la prescripción debería ser muy dirigida a fármacos que funcionan realmente, en gente apropiada y durante el menor tiempo necesario. La gente, y los propios médicos, siguen confundiendo el hecho de tapar síntomas con curar o solucionar problemas. El whisky tapa síntomas de ansiedad, pero no cura nada, y de hecho se vuelve contra tí. A los niños con deficit de atención le dan ANFETAMINAS. Eso no es curar nada, es drogar, y lleva haciéndolo la humanidad miles y miles de años sin tanta farsa ni tanto pensamiento mágico con la medicina científica. La psiquiatría no es mucho más que eso, excepto los miles de millones que invierten en márketing, y el lavado de cerebro en las facultades de medicina. Y esto no ocurre solo con la psiquiatría, que es la única defensa que les queda a los psiquiatras cuando se les critica.

      El cerebro es muy plástico, se generan nuevas conexiones neuronales cada día, si lo estimulas. Una planta necesita agua, tierra y sol, y no hay una pastilla mágica que solucione la falta de agua, tierra o sol. La mayor parte del sistema nervioso se dedica al movimiento, a la interocepcion, a la socializacion… dale todo eso. Si has aprendido matemáticas, puedes aprender atención, percepción, evaluación cognitiva… puedes aprender a ser feliz. El estado de animo no cae del cielo. Como todo aprendizaje y todo lo que realmente funciona en la vida, es un trabajo que tiene que hacer uno mismo, dedicando esfuerzo, y aprendiendo a hacerlo. No hay atajos. Y no hay pastillas mágicas que funcionen como los antibióticos fuera de infecciosas. Te dedicas un rato cada día a cuidarte? Sabes como hacerlo? Esto debería enseñarse en el instituto, pero… hay lo que hay, y cada uno debe saber donde buscar.

      Espero que te vaya bien.

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  21. muscleblog (@_muscleblog)
    muscleblog (@_muscleblog) 8 marzo, 2016, 01:13

    Por si a alguien le interesa, hemos discutido más cosas sobre psicofármacos. Aqui una discusión con un psiquiatra entre su blog y mi foro

    http://muscleblog.es/forum/viewtopic.php?f=17&t=2867

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  22. Juan
    Juan 12 julio, 2016, 19:38

    Es medio antigua la entrada tal vez por eso refleja desconfianza hacia investigación fármacos. Lo mismo pasa en psicoterapia. Recomiendo en Twitter @pitiklinov @PeterDKramer @coyneoftherealm

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    • muscleblog (@_muscleblog)
      muscleblog (@_muscleblog) 14 julio, 2016, 02:28

      La desconfianza la sigo reflejando, no solo desconfianza, sino certeza de toda la deshonestidad científica y biomédica con la salud en general, y con la depresión en particular. No creo compatible entender la funcionalidad del cerebro y defender “deficits químicos”. Con Pitiklinov hablo de vez en cuando, y sabe lo que hay. A veces se pone un poco a la defensiva con este tema, pero estoy seguro que en el fondo entiende perfectamente que no hay nada de nada del rollo de la serotonina y los SSRI. Coyne enloqueció contra Kirsch hace muchos años, de forma injustificada en forma de insultos personales. Y se equivocó, aunque su nivel académico es alto y recomiendo leerle. No se si sigue defendiendo la bajada de un puñado de puntos de la Hamilton, obviando riesgos innecesarios y daños…

      La psicoterapia tiene muchos problemas: sesgo de confirmación, comparadores de la señorita pepis… pero ni fomenta la pasividad, ni deja impotente al 50% de los que los toman, ni mata a gente como sí hacen los psicofármacos. Entonces creo que lo del “Primum non nocere” y principio de precaución nos lo saltamos muy a menudo, y anteponemos el concepto de eficacia al análisis de efectividad/costes/riesgos/daño/alternativas. Pero entiendo que esto no interese, y que evidencia sea solo lo biomédico, y dentro de lo biomédico los farmacológico. Y con patente. Hay drogas hace un siglo que bajan más una Hamilton, pero eso no interesa. Hay que patentar, que de pasta, y que la gente no tenga dudas: cualquier problema social, cualquier problema psicológico se trata con medicinas. Militarmente.

      Psicoterapias hay muchas, y psicoterapeutas hay muchos, eso no lo recogen los ensayos clínicos y es cuestión de que las personas encuentren su terapia. Es reduccionista confundir eficacia y efectividad. Lo cognitivo conductual se ha apropiado de la psicoterapia, cuando en mi opinión es un concepto psicoterapéutico reduccionista. Ah, y no olvidemos que los psicólogos devuelven dinero al estado. Normalmente el análisis cientificista calla todas estas cosas. Mejor la Hamilton y la eficacia de RCT, efectividad no. Riesgos no. Costes no. Daños no. Gotzsche es muy malo y eso.

      La medicina científica habla como si no existieran más formas de trabajar. De las 4000 cosas que afectan a la enfermedad cardiovascular, se suprime todo y nos quedamos con el colesterol. Esto no es ciencia, es márketing. Lo mismo la serotonina (y por qué la depresión no es un problema de glutamato hacia ATV, dopamina hacia Nacc, GABA en troncoencéfalo… y si nos ponemos a sacar ratios ni te cuento la de evidencia científica que generamos en un rato). Cherrypicking de hipótesis para encajar con un fármaco, corporativismo y medicalización. La evidencia científica se financia, y se financia lo que da dinero. Nada de eso es ciencia. Además suprimir síntomas no es curar ni valida ninguna hipótesis de deficiencias de serotonina. Hay muchas formas de bajar una Hamilton, tragar psicofármacos es la peor de todas. Expropia la salud, produce indefensión aprendida, pasividad, y que la gente se crea tratada. Como los fármacos de colesterol, que mandan a la gente directamente al sofá a comer patatas fritas, porque “ya tienen el colesterol bien”. Los médicos en general desconocen profundamente la yatrogenia intrínseca de sus actos.

      Y de hablar de los factores psicosociales y el gradiente social y los determinantes, eso ya ciencia ficción. Que interfieren con la venta de fármacos, y el empleo de médicos. Así hemos llegado hasta aquí.

      Desconfianza se queda corto. Sigo viéndolo como un fraude a la sociedad. Como lo que han hecho los banqueros o los políticos, pero mucho más grave. Afortunadamente, la gente no tiene ningún tipo de conocimiento para entender lo que sucede.

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  23. Xavier
    Xavier 25 septiembre, 2016, 16:42

    Sobre los metaanálisis veo otro problema de sesgo: la inclusión de artículos es arbitraria. ¿Porqué elijo unos parámetros y no otros? Por ejemplo en el numero de individuos a estudio, o la duración del mismo, o ¿qué me inclina a pensar que se trata de un estudio válido para ser incluido y otro no?¿lo que yo espero que me diga el metaanálisis? Parece como si el metaanálisis tuviera la misma validez que los estudios por separado…

    En fin, muy buen articulo y me quedo con una frase:

    “Aquellos cientistas que se rien de las pseudociencias, no se yo quién es más tonto…”

    A mis pacientes siempre les digo que lo importante es recuperar la salud y si a sido por efecto placebo, bienvenido sea. Y si ha sido por efectividad del tratamiento, también.

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  24. blackangel
    blackangel 20 octubre, 2016, 16:22

    Fisio , creo que debes de buscarte otra ocupacion..esto de la ciencia y el pensamiento critico no es lo tuyo.

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  25. Sergio
    Sergio 30 diciembre, 2016, 00:04

    Muy buenas.

    No acostumbro a escribir comentarios pero considero este artículo brillante y extremadamente útil. Tu texto junto al libro de Joanna Moncrieff ‘Hablando Claro’ fueron la base para plantearme dejar de una vez mi tratamiento con psicofármacos de casi 20 años de duración.
    Después de un año limpio aun estoy luchando por superar mi dependencia a los antidepresivos. Es duro. Esta es ‘otra guerra’ que podría dar lugar a otro brillante artículo. No hay mucha información ni casos de éxito y aun menos especialistas preparados.
    Aun y con todo a veces solo releo tu artículo para coger algo de fuerzas y recordar que no puedo vivir en una mentira.

    Gracias

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    • paumiau
      paumiau 30 diciembre, 2016, 02:19

      Felicidades por dejar los antidepresivos. No hay mejor decisión que salir a delante sin necesidad de medicación. Yo lo hice hace varios años y estoy muy orgulloso
      A diferencia que tú, por eso, considero el articulo una patraña, es falso y dañino. Planteátelo si los antidepresivos no sirvieran para nada, ni fueran superior al placebo (como dice el articulo) no sería díficil dejarlos. Son jodidos de dejar porque funcionan.Y funcionan bien. Son un buen estímulante.
      Pero la cantidad de efectos secundarios te convierten en un esclavo de ellos. Al fin y al cabo es como con cualquier otra droga. Y es una mierda necesitar una substancia para estar bien.
      Bueno, paciencia, sabiduría, autoconocimiento y muchos ánimos.
      Se vive muy bien siendo libre :)

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      • Sergio
        Sergio 31 diciembre, 2016, 17:35

        Agradezco de corazón tus ánimos Paumiau.

        Aún así debo decirte que no estoy deacuerdo contigo; no es invención de este blog ni del autor del artículo que haya muy serias dudas sobre la efectividad de los psicofármacos. Si te apetece puedes investigar y tratar de entender algunos conceptos básicos sobre el funcionamiento del cerebro, los psicofármacos y los ensayos clínicos (en mi caso consideré indispensable hacerlo aun viniendo de una disciplina muy distinta). Si lo haces verás que hay bastante información sobre el tema (la mayoría en inglés) y además hay una importante parte de la comunidad médica -incluidos neurólogos, neuropsiquiatras y auténticas eminencias en varios campos- que está en profundo desacuerdo con el panorama actual y el abuso de psicofármacos.

        Después, respecto a lo que comentas de si son o no superiores al placebo, deberías entender la diferencia entre placebo inerte y placebo activo. Es algo esencial!
        Además no hay que confundir otro concepto: todas las drogas provocan estados psíquicos alterados. Desde el plano conceptual no hay diferencia entre un ‘porro’, el MDMA y el Prozac. La cuestión es, ¿esos estados ayudan? ¿de q modo lo hacen? Qué pruebas hay de ello? Que efectos adversos tienen? Y aún más importante: ¿Se está informando con claridad y dando alternativas al paciente antes de empujarlo a la medicación?
        Hay un gran problema en psiquiatría al insistir en un modelo centrado en la enfermedad en lugar de en el fármaco.

        Por último, y en mi caso en concreto, te comento que la mayor dificultad en la discontinuación de fármacos es la adicción psicológica. Durante 20 años me he grabado, pastilla a pastilla, que necesitaba la medicación para ser ‘normal’. Feliz. Esta creencia irracional ha sido en gran parte creada por doctores, diagnósticos y, en general, por el deficiente sistema actual. El mismo de hace 50 años.

        Espero que el siglo XXI sea el del cerebro. Ese gran desconocido para la ciencia.

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  26. noaprendeis noaprendeis
    noaprendeis noaprendeis 25 abril, 2017, 02:05

    Como se sale de una depresión, si

    1º Tienes autismo detectado en fase adulta,y no tratado, llevas años encerrado y no sabes desemvolverte.

    2º Nadie de tu entorno, tiene la inteligencia ni la habilidad para ayudarte a salir o ver que la vida no es tan mala.

    3º No tienes estudios algunos, por lo que para buscarme la vida tendria que tirarme años estudiando, eso teniendo depresión, y en menor medida autismo (ir a clases y eso) es poco menos que imposible.

    4º No creo absolutamente nada en la sociedad, siempre me han tratado mal, porque ahora va a ser diferente? yo no quiero ser otra persona, me niego a cambiar para que me acepten, yo no he hecho nada malo.

    Los antidepresivos no me hacen efecto, solo me hacen sentir malestar por abstinencia por ejemplo, pero si que me hace efectos farmacos como droga (opiaceos) me hacen sentir que nada importa, que es mejor que sentir que nada tiene sentido.

    No puedo salir por mi mismo, ni nadie de mi familia está capacitado para ayudarme.

    Como se supone que puedo salir? lo veo imposible

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  27. Sergio C
    Sergio C 28 abril, 2017, 02:20

    Buenas noches,

    He leido este articulo y como afectado por los Antidepresivos en concreto el Escitalopram estoy completamente deacuerdo.

    He buscado mucha información al respecto sobre este tema, resumiendo…
    Estos medicamentos cambian la forma en la que se comunica el cerebro con efectos desastrosos a largo plazo, se podrian definir como anti-sentimientos mas que como anti-depresivos.

    La forma en la que actuan en el cerebro y los efectos cascada que se producen nadie los tiene claros, lo que significa que si no sabemos que ha pasado, tampoco lo vamos a poder solucionar.

    Embotamiento mental, falta de memoria, concentración, sentimientos poco vividos, apatia constante, son solo unos pocos sintomas ( todos ellos despues de retirar el medicamento)
    Ahora el punto esta en ver como se puede volver a estar como antes de tomarlos, para ello sigo investigando y espero dar con la tecla algún dia.

    Un saludo a todos.

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    • muscleblog (@_muscleblog)
      muscleblog (@_muscleblog) 29 abril, 2017, 18:59

      El argumento del texto es muy falaz y reduccionista, para el artículo lo importante es si un antidepresivo es superior a placebo. Y esto no es lo importante, sino si es clinicamente relevante, especialmente vs otras opciones, y si merece la pena la cantidad de efectos secundarios. Por otro lado, los ensayos clínicos no evaluan el efecto total de las intervenciones sobre las personas y como afecta a su conducta (efectividad), sino un concepto muy distinto que es la eficacia.

      Por otro lado no es un tema de analizar la literatura científica. El tema es que no tiene ni pies ni cabeza pensar que el estado de ánimo depende de las proyecciones serotoninérgicas de los nucleos del rafe. Es ridículo de cabo a rabo toda esta hipótesis. En mi ingenuidad cuando estudiaba, siempre pensaba que era más una disfunción de la vía mesolímbica, pues integra lo motor, conductual, automatizado, con el placer. La dopamina era, en mis tiempos de estudiante, el candidato perfecto, y no lograba entender bien el papel de la serotonina. Sigue siendo ingenuo cuando recuerdo mis primeras reflexiones sobre la neurobiología del estado de ánimo. Pero aun estando equivocado, pues el placer y el estado de ánimo y la motivación y el aprendizaje de contingencia entre refuerzos y conductas está codificado a distintos niveles, mi pensamiento fue por buen camino.

      Gracias por los links.

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  28. Fernando Serra Hormigo
    Fernando Serra Hormigo 28 abril, 2017, 14:42

    Sí se está investigando con ketamina. Revisión reciente http://thelancet.com/journals/lanpsy/article/PIIS2215-0366(17)30102-5/fulltext

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