Aunque ando liado con exámenes, he querido pararme a hablar sobre una noticia de hoy mismo que merece la pena explicar. Es un estudio que desacredita la rehabilitación (que no fisioterapia) que se da en los hospitales y clínicas en España, y el pseudotratamiento que se da en los casos de dolor crónico y dolor musculoesquelético. Espero que me permitáis este artículo, atípico con la línea general del blog, pero como siempre franco y directo. Quizás más directo de lo habitual.
Os prometo que pronto indagaré en profundidad sobre todas las cuestiones que expongo en este artículo por encima. Desde el infradiagnóstico del dolor de espalda derivado de correlaciones por imagen a las que se atribuye causalidad con una ingenuidad y falta de conocimiento clínico preocupante, hasta el erróneo empleo de estrategias farmacológicas en alteraciones biomecánicas que se solucionan (tachán!) devolviendo a la normalidad dicha biomecánica afectada a través del movimiento articular, y no con polimedicación que anestesie el dolor dejando sin tratar la causa del problema. Pero amigos: se trata de vender pastillas y de poder sociopolítico, no de su salud. Muchas cosas que se venden bajo la apariencia de ciencia son otra cosa muy distinta: corporativismo. Ciencia, cuando se indaga un poco en la literatura científica, poca.
El tema es aún peor, absolutamente indecente, en pacientes neurológicos, los cuales gracias a que existen asociaciones de afectados comparten información sobre cómo tratarse adecuadamente con fisioterapia, que por supuesto, tienen que pagarse de sus bolsillos (los que pueden, claro, el resto…). Esto lo saben niños con parálisis cerebral infantil, pacientes con ictus, pacientes con lesión medular y otros casos de la fisioterapia que no se ve y no se valora, hasta que no te toca en primera persona. Cuando te toca algo de esto de cerca, la visión de la sanidad, y de la fisioterapia particularmente, cambia mucho.

Es difícil escuchar el concepto de terapias alternativas sin temerse lo peor, (y con razón). Pero la paradoja es que las terapias alternativas son tan científicas como cualquier otro suceso observable y cuantificable, y por lo tanto, lo crítico es saber diferenciar la ciencia detrás de las terapias alternativas del curanderismo de “terapeutas” de toda clase que manosean este tipo de conceptos desde la más absoluta ignorancia. Por otro lado, tenemos el reduccionismo de una sanidad absolutamente medicalizada y monopolizada por la industria farmacéutica cuya salida es administrar pastillas a diestro y siniestro, maleducando de paso a una sociedad que se ha acostumbrado a poner su salud cómodamente en manos de una pastilla. Para cualquier enfermedad disponible, hay una pastilla disponible que vender. El problema es que el cuerpo no funciona así. Los genes de las células que determinan el metabolismo y la correcta función del tejido u órgano se expresan por procesos tan dispares como mecanotransducción (movimiento en el caso de los tejidos articulares), activación de múltiples vías sensitivas que responden ante diferentes estímulos (táctiles por ejemplo), activación de circuitos neuronales que responden ante distintas cogniciones (pensamientos), activación enzimática mediante mensajeros endocrinos (hormonas), e incluso modulación del sistema inmune por receptores sensibles a los glucocorticoides o por conexión neuronal con el sistema límbico (encargado del procesamiento emocional), o la modulación epigenética de todos los órganos del cuerpo humano inducida por la nutrición diaria. En Cristiano Doc! La multiplicidad de células, tejidos y órganos del cuerpo humano, sus genes y sus procesos metabólicos son continuamente modulados por toda nuestra actividad vital, desde el movimiento, al pensamiento o la conducta. Todo está constantemente influyendo sobre nuestros genes. Una pastilla no puede, nunca, suplir todos estos mecanismos vitales. En el caso de los antidepresivos, sabemos además que la eficacia de los mismos a menudo no es mayor que la de un placebo (fármaco falso que se usa para comparar resultados y evitar la sugestión en las expectativas al mismo), como muestra una revisión de Kirsch en 2008.


Como es un tema recurrente, os traigo una primera aproximación sobre el psoas. Existen numerosos estudios que han intentado relacionar la incidencia biomecánica de la desviación de la columna en el plano sagital y en el plano coronal para determinar relaciones causa efecto en el dolor lumbar, sin embargo, está documentado que desviaciones en el plano coronal y transversal (escoliosis) de hasta 60º Cobb no incrementan el riesgo de padecer dolor, así como espondilostesis I y II. Más aún, en estudios mediante resonancia magnética se ha hallado que 30-50% de la gente que tiene hernias y profusiones discales no presentan sintomatología alguna, ni saben que las tienen. Tampoco hay correlaciones claras con estenosis espinal, o patología degenerativa en el disco. Por lo tanto, en relación al dolor lumbar, no existen anomalías anatómicas macroscópicas bien definidas, ni relación clínica radiológica clara, a pesar de ser diagnósticos comunes.
Si hay 2 músculos mal comprendidos y que se entrenan ineficientemente, esos son sin duda el recto anterior del abdomen (abdominales) y el pectoral mayor. El pectoral tiene como función principal la flexión de los brazos en abd de 90º. Sin embargo, analíticamente, está formado por fibras de inserción costal (aductoras en abd de 120º), fibras de inserción esternal (aductoras en abd de 90º) y fibras de inserción clavicular (aductoras en abd de 45º) y todas ellas se insertan en la cresta subtroquiteriana, en el húmero. Si eres de los que trabaja con las teorías del culturismo puro y duro haciendo press de banca y lo que se suelen llamar ejercicios “básicos”, no conseguirás reclutar todas las fibras y por lo tanto, no lograrás un reclutamiento eficiente de puentes cruzados de filamentos de actina y miosina.
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