may 132013
 

Charles Darwin

La evolución es un marco teórico interesante para reflexionar sobre la salud. Quizás a algunos no les diga demasiado, pero aquellas cosas más esenciales son las que a menudo damos por sabidas y pasamos por alto. No traigo sin embargo grandes referencias científicas esta vez, sino una pequeña reflexión surgida hacia el contexto de la salud.

La biología tiene un principio fundamental por encima del resto: la capacidad de adaptación y autorregulación. Todos hemos oido hablar de Darwin y de la teoría de la evolución de las especies, pero no mucha gente entiende lo que significa y como los organismos se adaptan al medio. Imaginad unas mariposas blancas que han logrado prosperar en unos árboles de corteza clara, donde quedan camufladas razonablemente a salvo de depredadores. Cómo llegaron a ser blancas? Vamos a suponer que, por alguna causa, la corteza de los árboles cambia de color y se vuelve oscura. Cómo actuaría la evolución? Las mariposas totalmente blancas serían en ese entorno las más visibles para los insectos depredadores, por lo que, por mera probabilidad, serán las más facilmente localizables y por lo tanto cazadas, por lo que la descendencia de mariposas blancas decrecería progresivamente. Las mariposas menos blancas (con algunas motas oscuras), tendrán sin embargo alguna probabilidad mayor de sobrevivir, más, mientras más oscuras sean sus características. Por lo tanto estas mariposas con algunas motas oscuras podrán procrear, y tendrán hijos a su vez con motas oscuras. Y mientras más motas oscuras tengan los hijos, a su vez, más probabilidades tendrán de sobrevivir y volver a procrear, haciéndose esta característica más fuerte generación tras generación. En unos años, todas las mariposas serán oscuras, hasta alcanzar un equilibrio óptimo con el color de los árboles. Sin embargo, siempre existirán individuos con ciertas variantes. La naturaleza ha dotado a los seres vivos con cambios espontáneos y aleatorios en los genes (polimorfismo) para asegurar una variedad biológica que permita que la especie tenga cierto margen de reacción ante un posible cambio en cualquier dirección. La evolución no es perfeccionamiento, es solo adaptación.

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ene 312013
 

La depresión es la condición psicológica más común por la que la gente busca ayuda. Hipócrates trató de acercarse a ella refiriéndose a estados de inhibición y tristeza con el término melancolía. Freud en las últimas etapas explicaba la depresión como un superyo excesivamente exigente, que genera un sentimiento sobredimensionado del deber y de culpa. Las teorias psicoanalíticas más actuales lo enfocan como una sensibilización ante la pérdida en etapas críticas de la vida. El modelo cognitivo de Beck analiza la depresión a través de las distorsiones en el procesamiento de la información que produce. Conductualmente la depresión es explicada a partir de la reducción de conductas, y con ello, la reducción de los refuerzos positivos que las acompañan. Los modelos de indefensión a partir del trabajo de Seligman explican la depresión a partir del aprendizaje. La depresión como mecanismo adaptativo es una respuesta ante problemas complejos, sosteniendo el análisis y centrando los recursos cognitivos en uno mismo, y reduciendo el deseo de actividades que puedan distraer el foco de atención. Desde las teorías sociales de procesos de atribución de causas, la depresión se halla relacionada estadísticamente con el estilo atribucional de la persona (locus, estabilidad, controlabilidad). Existen por lo tanto numerosos cambios documentados a nivel de aprendizaje, emociones, conducta, procesamiento de información, y un largo etc.

Toda esta riqueza conceptual y pedagógica, profunda y brillante en su concepción, desaparece del mapa científico y sanitario para reducir la depresión a un supuesto desequilibrio bioquímico y así teledirigir la producción científica hacia la venta de fármacos. Evidencia científica es, ni más ni menos, lo que se quiera financiar. Por lo tanto, someter la clínica a la dictadura de la ciencia puede suponer destruir la diversidad conceptual y derivarla, bajo el ilusionismo de la objetividad científica, hacia una uniformidad de pensamiento basado en conclusiones financiadas por la industria. Pero, y si además, como veremos, ese desequilibrio bioquímico es una oportuna invención y los estudios son uno de los mayores fraudes jamás contados de la medicina? No debería ser complicado demostrar si un fármaco funciona. Sin embargo, se ha creado un sistema tan opaco y manipulado que ni el paciente tiene acceso a información objetiva y amplia sobre su problema, ni se le da la posibilidad de elegir su terapia, ni entiende lo que toma, ni el médico lo que le prescribe.

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nov 052012
 

El paradigma evolutivo está tomando fuerza nuevamente en la literatura científica tras décadas en el olvido. Nuestros genes están adaptados a un trabajo muscular intenso de cientos de miles de años de caza, recolección y caminatas buscando comida o agua. De hecho, la mayor parte de nuestro cerebro está destinada al movimiento. No habríamos desarrollado cognición si no pudiéramos ejecutar conductas. El cerebro, a través del movimiento, regula la función vascular, la oxigenación del sistema nervioso, el neurotrofismo, la expresión genética, el sistema inmune y la cascada de eicosanoides… todos estos mecanismos se han visto drásticamente regulados a la baja con nuestra vida actual.

En este artículo vamos a tratar la pérdida de contacto con los ciclos de luz natural y la pérdida de la sincronía de nuestro reloj biológico con nuestro entorno. Este contacto, inalterado durante cientos de miles de años de evolución, ha cambiado diametralmente en tan sólo unas décadas, lo cual es inestable desde el punto de vista evolutivo. Por otro lado, la depresión es explicada a partir de la hipótesis clásica de la serotonina y catecolaminas. Sin embargo, pese a estar ampliamente extendida, esta hipótesis nunca ha sido demostrada experimentalmente, ni siquiera con fármacos depletores de estas sustancias. La farmacología no ha dejado los resultados esperados en décadas, por lo que un cambio de paradigma hacia un modelo más integrador se hace ineludible.

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sep 132011
 

Es difícil escuchar el concepto de terapias alternativas sin temerse lo peor, pero las terapias alternativas son tan científicas como cualquier otro suceso observable y cuantificable, y por lo tanto, lo crítico es saber diferenciar la ciencia detrás de estas terapias del curanderismo de “terapeutas” de toda clase que manosean este tipo de conceptos desde la más absoluta ignorancia. Por otro lado, tenemos el reduccionismo de una sanidad absolutamente medicalizada y monopolizada por la industria farmacéutica cuya salida es administrar pastillas a diestro y siniestro, maleducando de paso a una sociedad que se ha acostumbrado a poner su salud cómodamente en manos de una pastilla. Toda enfermedad es taxonomizada a gusto de las farmacéuticas para encajar con algún fármaco. Sin embargo el cuerpo humano no funciona así. Los genes de las células que determinan el metabolismo y la correcta función del tejido u órgano se expresan por procesos tan dispares como mecanotransducción (movimiento en el caso de los tejidos articulares), activación de múltiples vías sensitivas que responden ante diferentes estímulos (táctiles por ejemplo), activación de circuitos neuronales que responden ante distintas cogniciones (pensamientos), activación enzimática mediante mensajeros endocrinos (hormonas), e incluso modulación del sistema inmune por receptores sensibles a los glucocorticoides o por conexión neuronal con el sistema límbico (encargado del procesamiento emocional), o la modulación epigenética de todos los órganos del cuerpo humano inducida por la nutrición diaria. En Cristiano Doc! La multiplicidad de células, tejidos y órganos del cuerpo humano, sus genes y sus procesos metabólicos son continuamente modulados por toda nuestra actividad vital, desde el movimiento, al pensamiento o la conducta. Todo está constantemente influyendo sobre nuestros genes. Una pastilla no puede, nunca, suplir todos estos mecanismos vitales. En el caso de los antidepresivos, sabemos además que la eficacia de los mismos no es mayor que la de un placebo (fármaco falso que se usa para comparar resultados y evitar la sugestión en las expectativas al mismo), como muestra una revisión de Kirsch en 2008.

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jul 262011
 

La depresión es una enfermedad con influencia genética, hormonal, inmunológica, bioquímica, neurodegenerativa, y con una marcada dimensión psicosocial a nivel conductual, cognitivo, emocional, etc. A nivel bioquímico, la inflamación podría tener un papel clave en la etiología de esta enfermedad, y conocemos el link entre ciertos perfiles dietéticos y la inflamación subclínica. La adherencia a la dieta mediterránea se correlaciona con niveles bajos de marcadores inflamatorios, y la dieta típica occidental rica en carbohidratos refinados se asocia con altos marcadores inflamatorios (Liu, Manson 2002). La nutrición por otra parte afecta de forma determinante a la fisiología neural (Gomez-Pinilla 2008). Se sabe que la gente deprimida toma más comida basura, aunque debido al diseño transversal de los estudios realizados en este momento, no sabemos si la comida basura es causa directa de una mayor incidencia de depresión, o si bien es consecuencia de la misma, y la gente deprimida busca estimular los mecanismos de recompensa cerebrales a través de la comida basura, del dulce, etc. (Jacka, Pasco et al, American Journal of Psychiatry 2010).

Se necesitan por tanto futuros estudios prospectivos que ayuden a determinar la causalidad del factor dieta en la depresión. Sabemos por otro lado que la restricción calórica, más allá de los efectos contrastados sobre la salud en general, tiene efectos neuroprotectores en particular (Maalouf 2009), y que la mayoría de nutrientes con actividad antidepresiva tienen también actividad antiinflamatoria.

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oct 112009
 

Cómo pensamos.

Mientras nuestros centros superiores de aprendizaje se van formando (cortex) durante la infancia, necesitamos un sistema ya instaurado, que nos permita sobrevivir. Este sistema que todos los animales tenemos de serie antes de que aprendamos, son las emociones. Antes de saber formal y razonadamente que un león es uno de los animales que puede vernos como su desayuno, y aprender su forma, tamaño y color para saber reconocerlo, necesitamos un impulso más básico que nos hace huir si vemos uno, como es el miedo. Ese cerebro primitivo de las emociones es lo que nos ha permitido sobrevivir durante la evolución. Gracias a él somos capaces de reconocer el placer (sistema de recompensa hormonal) y nos alejamos del dolor. Los animales siguen tomando decisiones en base a este sistema. Nosotros sin embargo tenemos la habilidad de decidir que hacer con esa información del cerebro primitivo. Por ejemplo, si estás a 50 metros de altura y cayendo a toda velocidad, tu cerebro primitivo te alertará con una profunda sensación de miedo para que intentes escapar, pero si estás en un parque de atracciones, el córtex habrá reconocido que en realidad no hay peligro porque estás montado en una atracción, y modulará a la baja los impulsos del cerebro primitivo, con lo que la sensación de miedo en la montaña rusa se hace tolerable. Este sistema de paso de información entre el cerebro primitivo de las emociones y los centros superiores de toma de decisiones, es el que está detrás de un gran número de problemas psicológicos.

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