La proteína de suero es utilizada como suplemento dietético en el ámbito deportivo amateur y profesional. Es una proteína altamente biodisponible para la síntesis protéica en el musculo esquelético, por lo que es una buena opción para mantener y aumentar la masa muscular junto con un programa de ejercicio y nutricional adecuado. Se obtiene a partir de los lácteos mediante deshidratación y distintos procesos de filtración, obteniéndose un polvo rico en aminoácidos esenciales y no esenciales con un completo aminograma. Sin embargo no todas las proteínas del mercado son iguales, ni de lejos. Muchas fracciones protéicas se pierden en algunos procesos de filtración, como es el caso de la coagulación del concentrado de suero y del intercambio iónico por alteraciones del PH, destruyéndose el plegamiento de las proteínas (desnaturalización) y con ello su valor biológico y su potencial sobre el sistema inmunológico.Varias de estas fracciones protéicas que se han perdido en la alimentación han demostrado fortalecer el sistema inmune, combatir infecciones y destruir células tumorales. Además, muchas proteínas proceden de lácteos que contienen pesticidas, antibióticos, detergentes y hormonas sintéticas (BGH), especialmente las procedentes de Estados Unidos cuyo uso es menos restringido que en Europa. Por otro lado, a las proteinas comerciales del mercado se le añaden edulcorantes y aditivos artificiales para mejorar su sabor, los cuales se han asociado con diabetes y otros efectos tóxicos a nivel celular. Puedes leer una revisión en Edulcorantes | Muscleblog.
Es la proteína de suero un alimento saludable?

No me cansaré de repetirlo: las terapias alternativas son tan científicas como cualquier otro suceso observable y cuantificable, y su actividad puede ser evaluada clínicamente de la misma forma que se hace con los fármacos, por mucha etiqueta de “high bias risk” que se le quiera catalogar desde la ortodoxia a sueldo de las farmacéuticas. Por desgracia, el concepto de “sanidad pública” no es más que un eufemismo para ocultar que algo tan amplio y multidisciplinar como la sanidad, y la salud, ha sido apropiado por la industria farmacéutica, que dirige los estudios científicos hacia la venta de fármacos.
No hay ninguna duda de que los azúcares epidemiológicamente se asocian con obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares, etc. (Malik 2011 y otros). El consumo elevado de carbohidratos lleva a una sobreproducción crónica de insulina, y esto conduce a resistencia a la misma, inflamación y estrés oxidativo crónico (HU, Harvard 2010 y Monnier 2006 en JAMA), que desemboca en síndrome metabólico (hipertrigliceridemia, hipertensión, disminución HDL, hiperinsulinemia, hiperglicemia…) y finalmente en diabetes.

La Hierba de San Juan es un suplemento tan potente como los fármacos antidepresivos. Es muy usado y evaluado en la literatura médica alemana y centroeuropa, donde hay bastante tradición en el uso de remedios fuera de la medicina convencional, y donde parece que los médicos están más habituados a su utilización. Se han realizado investigaciones en trastorno de déficit de atención, ansiedad, insomnio, síndrome premenstrual, menopausia y fobia social entre otros, sin que de momento tengamos demasiada evidencia preeliminar. Sí existen estudios metodológicamente fuertes en problemas psicosomáticos (Muller 2004). 8 estudios encontraron la Hierba de San Juan al menos tan efectiva como los antidepresivos comunes como la Fluoxetina (Prozac), Sertralina, Citalopram y Paroxetina. Una revisión sistemática Cochrane en 2008 sobre 29 ensayos clínicos controlados de buena calidad metodológica, encontró que la hierba de San Juan es más efectiva que el placebo e igualmente eficaz que los antidepresivos standart (Linde K, Berner MM, et al. Cochrane Database Syst Rev. 2008)
Los mamíferos no podemos sintetizar ácidos grasos omega 3 y por lo tanto debemos ingerirlos con la dieta (son esenciales), especialmente los ácidos grasos de cadena larga EPA y DHA, aunque tenemos pequeña capacidad de síntesis desde los ácidos omega 3 de cadena corta, como el ALA. Este último no ha demostrado los mismos beneficios que el EPA y DHA, por lo que al mirar un suplemento de Omega 3, debemos mirar la cantidad de EPA y DHA, ya que muchos utilizan aceites vegetales baratos sin rastro de éstos últimos. Desde hace un tiempo se encuentran formas altamente purificadas como Ethyl EPA y Ethyl DHA, lo que ha permitido mejor investigación en el laboratorio, y de paso, que las farmacéuticas tengan interés en ello.
Es difícil escuchar el concepto de terapias alternativas sin temerse lo peor, (y con razón). Pero la paradoja es que las terapias alternativas son tan científicas como cualquier otro suceso observable y cuantificable, y por lo tanto, lo crítico es saber diferenciar la ciencia detrás de las terapias alternativas del curanderismo de “terapeutas” de toda clase que manosean este tipo de conceptos desde la más absoluta ignorancia. Por otro lado, tenemos el reduccionismo de una sanidad absolutamente medicalizada y monopolizada por la industria farmacéutica cuya salida es administrar pastillas a diestro y siniestro, maleducando de paso a una sociedad que se ha acostumbrado a poner su salud cómodamente en manos de una pastilla. Para cualquier enfermedad disponible, hay una pastilla disponible que vender. El problema es que el cuerpo no funciona así. Los genes de las células que determinan el metabolismo y la correcta función del tejido u órgano se expresan por procesos tan dispares como mecanotransducción (movimiento en el caso de los tejidos articulares), activación de múltiples vías sensitivas que responden ante diferentes estímulos (táctiles por ejemplo), activación de circuitos neuronales que responden ante distintas cogniciones (pensamientos), activación enzimática mediante mensajeros endocrinos (hormonas), e incluso modulación del sistema inmune por receptores sensibles a los glucocorticoides o por conexión neuronal con el sistema límbico (encargado del procesamiento emocional), o la modulación epigenética de todos los órganos del cuerpo humano inducida por la nutrición diaria. En Cristiano Doc! La multiplicidad de células, tejidos y órganos del cuerpo humano, sus genes y sus procesos metabólicos son continuamente modulados por toda nuestra actividad vital, desde el movimiento, al pensamiento o la conducta. Todo está constantemente influyendo sobre nuestros genes. Una pastilla no puede, nunca, suplir todos estos mecanismos vitales. En el caso de los antidepresivos, sabemos además que la eficacia de los mismos a menudo no es mayor que la de un placebo (fármaco falso que se usa para comparar resultados y evitar la sugestión en las expectativas al mismo), como muestra una revisión de Kirsch en 2008.
La depresión es una enfermedad con influencia genética, hormonal, inmunológica, bioquímica, neurodegenerativa, y con una marcada dimensión psicosocial y cognitiva. A nivel bioquímico, la inflamación podría tener un papel clave en la etiología de esta enfermedad, y conocemos el link entre ciertos perfiles dietéticos y la inflamación subclínica. La adherencia a la dieta mediterránea se correlaciona con niveles bajos de marcadores inflamatorios, y la dieta típica occidental rica en carbohidratos refinados se asocia con altos marcadores inflamatorios (Liu, Manson 2002). La nutrición por otra parte afecta de forma determinante a la fisiología neural (Gomez-Pinilla 2008). Se sabe que la gente deprimida toma más comida basura, aunque debido al diseño transversal de los estudios realizados en este momento, no sabemos si la comida basura es causa directa de una mayor incidencia de depresión, o si bien es consecuencia de la misma, y la gente deprimida busca estimular los mecanismos de recompensa cerebrales a través de la comida basura, del dulce, etc. (Jacka, Pasco et al, American Journal of Psychiatry 2010).
La arginina se ha convertido en uno de los suplementos dietéticos más utilizados en el deporte durante esta década, a pesar de no tener el más mínimo respaldo clínico en cuanto a rendimiento físico. Ya expusimos que las fórmulas preentreno basadas en arginina se sustentaban en ingredientes farmacológicamente inactivos como la creatina ethyl ester, e incluso que se contrarrestan unos a otros induciendo efectos ergolíticos en el rendimiento. Si estás planteándote el uso de esta sustancia, te invito a que leas también el artículo
Seguro que estás familiarizado con las siglas CLA del ácido linoléico conjugado, y los nombres Clarinol y Tonalín, que responden a una mezcla de isomerías (C9-T11 y T10-C12) en distintos porcentajes, y que tienen diferentes e importantes implicaciones clínicas. Habrás oído decir que el CLA es sano, natural y efectivo. Así lo aseguran al menos los miles de “expertos” que inundan las revistas de “salud”, libros, televisiones, etc.
La teoría del daño celular mediada por los radicales libres y el envejecimiento como consecuencia de la acumulación de daño oxidativo, no es compatible con, entre otros ejemplos, cómo los deportistas aumentan su metabolismo, producen un mayor número de radicales libres, y sin embargo son más longevos y presentan una menor incidencia de enfermedades crónicas que la población sedentaria, demostrando efectos preventivos y terapéuticos en diabetes, dislipidemia, hipertensión, obesidad, enfermedades cardiovasculares, enfermedades pulmonares, enfermedades musculoesqueléticas o cáncer. Tampoco la teoría del estrés oxidativo de Harman parece ser compatible con los datos epidemiológicos. Los estudios prospectivos muestran, en el mejor de los casos, la inutilidad de los suplementos antioxidantes en aumentar la esperanza de vida o mejorar la fisiopatología de enfermedades asociadas a un mayor estrés oxidativo. Y más aún, la población que toma suplementos antioxidantes muestra una mayor incidencia de enfermedades crónicas como el cáncer, y mayor mortalidad que la población que no toma estos suplementos. Tampoco parece que la teoría sea compatible con los últimos hallazgos de laboratorio realizados con D melanogaster y C elegans, donde la modulación genética y farmacológica disminuyendo la generación de especies reactivas de oxígeno ha sido incapaz de traducirse en un aumento de la esperanza de vida, y por contra, un aumento del estrés oxidativo sí ha conducido a un aumento de la longevidad. Incluso reducir y eliminar por completo algunos sistemas antioxidantes endógenos de la mitocondria ha logrado incrementar la esperanza de vida en C elegans, mientras que la sobreexpresión en laboratorio de sistemas antioxidantes endógenos en ratones no ha logrado aumentar su esperanza de vida.
El tema de los hidratos de carbono es muy amplio y extremadamente complejo, como casi todo lo relativo al metabolismo humano. Se han puesto de moda en los últimos años ciertos polímeros de glucosa, que se venden a precio de oro, con pintorescas afirmaciones que no se corresponden con la realidad. Veamos si son superiores para el deportista que las clásicas glucosa o maltodextrina.

La disfunción eréctil afecta al 30-50% de los hombres entre 40-70 años. Los principales factores de riesgo son la edad, fumar y la obesidad. Se calcula que el 20% de este tipo de disfunciones tienen un origen psicogénico o intencional. Existen varios suplementos en el mercado que afirman mejorar la erección o la líbido. El ginseng coreano rojo (Korean red ginseng o Panax Ginseng) es uno de ellos, así como la maca andina o incluso la arginina. Algunos presentan efectos secundarios importantes, como la yohimbina. Los análisis hasta 2010 descartaban que el posible efecto beneficioso sobre la disfunción eréctil estén relacionados con los niveles de testosterona, pero nuevos ensayos demuestran lo contrario (cuando es administrada retroperitonealmente). Adicionalmente se ha demostrado la inducción del óxido nítrico o EDRF (factor de relajación derivado del endotelio) en el cuerpo cavernoso, con una relación dosis-dependiente.




Un nuevo estudio sobre los efectos de los edulcorantes en el organismo apoya la tesis de investigaciones anteriores, relacionando el consumo de edulcorantes con el sobrepeso por medio de vías metabólicas neuroendocrinas.
Quizás al leer “antiinflamatorio” estás pensando en una articulación dañada o una herida. Un día dedicaremos un artículo a explicar un poco mejor todo esto, pero de momento te basta con saber esto: muchas enfermedades crónicas, como la diabetes o el cáncer, tienen una relación estrecha con los mecanismos inflamatorios del cuerpo. Es más, el cáncer necesita de la inflamación para poder crecer, extenderse y nutrirse con la vascularización neoangiogénica.


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